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El cardenal australiano George Pell, quien fue ministro de Economía del Vaticano, llegó este miércoles a Roma tras ser absuelto en abril de delitos de pederastia, un regreso en medio de los escándalos financieros que sacuden las finanzas de la Santa Sede.

El purpurado, de 79 años, quien fue apartado del cargo en el Vaticano por las acusación y pasó 13 meses en una cárcel de su país, saludó con la mano a los periodistas que lo esperaban en el aeropuerto.

La visita de Pell coincide con el nuevo escándalo por irregularidades en las finanzas del Vaticano que le costaron el cargo al influyente cardenal Angelo Becciu, prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos, acusado de malversación de fondos de la Secretaría de Estado.

Pell, nombrado por el papa Francisco en 2014 para luchar contra la corrupción dentro del Vaticano, envió un mensaje de felicitaciones al papa Francisco por haber forzado la renuncia de Becciu.

Según el Vaticano "por ahora no ha sido programada una reunión con el papa Francisco", aunque expertos en asuntos de la Santa Sede consideran que no se puede descartar una invitación del pontífice. 

"Seguramente será recibido por Francisco y entrará al Vaticano como un hombre libre", escribió el diario La Repubblica. 

"Será la oportunidad de Pell de obtener una reparación, después de que muchos en el Vaticano se regocijaron con su destitución", agregó la publicación. 

Durante su último encuentro con el papa, el pasado 27 de junio de 2017, Francisco concedió a Pell una larga licencia para que pudiera regresar a Australia y limpiara su nombre tras las acusaciones de abuso sexual de dos niños en la década de 1990.

El ex poderoso ministro de Economía se enfrentará en Roma con el delicado clima desatado por las investigaciones y las sospechas de manejos alegres de los fondos vaticanos, un tema que conoce a fondo.

- Divergencias y malversación -

Encargado por Francisco en 2014 de englobar todas las operaciones financieras luego de la serie de escándalos que estallaron durante el pontificado de Benedicto XVI y que dieron origen a los denominados "Vatileaks", Pell tuvo fuertes divergencias con Becciu, según la vaticanista Franca Giansoldati.

"En los meses previos a su partida (a Australia) (...) Pell se enfrentó a lo grande con Becciu. El corazón del asunto eran dos visiones diferentes de cómo se debe administrar" el dinero de la iglesia, explicó la experta.

El papa Francisco dio pasos decisivos esta semana para acelerar su reforma de las finanzas del Vaticano al iniciar una campaña final para hacer limpieza interna.

Pese a haber usado "la mano de hierro" el viernes contra el cardenal Becciu, al que le retiró todos sus derechos como purpurado, Francisco no ha recibido hasta ahora demostraciones públicas ni claras de apoyo de la Curia romana.

Paralelamente un equipo de expertos de Moneyval, el organismo del Consejo de Europa que controla las medidas para prevenir el blanqueo de dinero y la financiación del terrorismo, inició este miércoles una importante evaluación de los avances alcanzados por la Santa Sede.

El convenio, firmado en 2009 con la Unión Europea, tiene como objetivo garantizar la transparencia financiera en el Vaticano tras los escándalos que sacudieron por años el propio banco.

Los esfuerzos del Vaticano han sido bien valorados, aunque en el 2017 la entidad lamentó que no se haya llevado ante los tribunales ningún caso.

Como respuesta, el tribunal del Vaticano prepara un proceso contra Becciu y sus colaboradores por desvío de capitales y malversación del fondos.

Según el semanario italiano L' Espresso,  existía un entramado de empresas y fondos que con la autorización del cardenal terminaron por crear un agujero de cerca 454 millones de euros ($us 530 millones).