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El club Pulse, lugar de la masacre la madrugada del domingo en Orlando, es uno de los sitios nocturnos más emblemáticos de la causa de las personas LGBT (lesbianas, gays, bisexuales y transexuales) en Florida.
“Un mundo de diversión y fantasía, el club más hot de Orlando”, así se presenta Pulse en su sitio web, en el que hay numerosas fotos, una pizca atrevida, de clientes en fiesta. Así, el lugar era conocido por sus espectáculos de drag queens.

El establecimiento fue fundado en 2004 tras un drama familiar: su cofundadora y coproprietaria, Barbara Poma, proveniente de una familia italoamericana, cuenta en el mismo sitio que perdió a su hermano John en 1991, a causa del SIDA.

Se trata entonces para Poma de homenajear a un ser querido que desapareció prematuramente para, al tiempo, “despertar las conciencias” sobre la lucha de las personas LGBT y la prevención del sida.

Pulse hace parte de una red comunitaria dinámica en Florida, y promociona entre otros los Gay Games, que tendrán lugar en París en agosto de 2018, una manifestación deportiva mundial para la cual Orlando fue candidata.

La administración del presidente Barack Obama ha hecho de la defensa de las personas LGBT en Estados Unidos y en el mundo una de sus prioridades.

La madrugada del domingo el terror tomó del club. Los testigos describireron escenas de horror, de cuerpos cayendo y de sangre por doquier.
“La gente gritaba "Ayúdenme, ayúdenme, estoy atrapado" y la gente se pisoteaba", señaló Janiel Gonzalez.

“Sigue viva en el mundo”
El director del departamento chileno de derechos humanos del Movimiento de Liberación Homosexual, Rolando Jiménez, dijo que la matanza demuestra que la homofobia sigue viva en el mundo.
“Demuestra que en sociedades, incluso mucho más desarrolladas que las de Latinoamérica, la homofobia respecto de los derechos humanos de la diversidad sexual va a seguir existiendo. Son reventones de odio y de violencia irracional en contra de la población de diversidad sexual”, señaló.

Mir Seddique, padre de Omar Mateen, sospechoso de ser el autor de la matanza, apuntó a la homofobia. “Esto no tiene nada que ver con la religión", dijo el padre en declaraciones a NBC News.
Sin embargo, las autoridades de EEUU todavía no se inclinan solo por la homofobia, debido a que el atacante declaró su lealtad al grupo terrorista Estado Islámico (EI) y la agencia de noticias Amaq, vinculada a los yihadistas, subrayó que “se trataba de un combatiente del EI”