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Fermín Koop - Diálogo Chino

Este año se suponía que fuera clave para el planeta, con una agenda cargada de negociaciones internacionales por la biodiversidad, el cambio climático y los océanos. Sin embargo, la rápida expansión del coronavirus está alterando los planes.

El virus, con más de 170.000 casos a nivel global, está afectando especialmente a China y a países europeos, en donde estaban programadas cumbres clave para lograr nuevos compromisos ambientales – algunas de ellas ya canceladas, pospuestas o puestas en duda.

La situación preocupa a activistas y expertos, quienes alertan de la urgencia de la acción más ambiciosa para proteger al planeta, cuyo retraso por el coronavirus podría tener serias consecuencias.

“El coronavirus genera un mismo nivel de incertidumbre que los cambios que traen la crisis del clima y de la biodiversidad. Estamos entrando en un territorio desconocido”, sostuvo Tom Burke, co-fundador del grupo ambiental E3G.

Negociaciones climáticas
La Convención Marco de Naciones Unidas por el Cambio Climático (CMNUCC), organismo central de la ONU en la temática, decidió cancelar o posponer todas sus reuniones en marzo y abril, tanto en su sede en Alemania como en otras partes del mundo.

Tal es el caso, por ejemplo, de la Semana Climática de África, que iba a desarrollarse desde el 9 de marzo en Uganda. Patricia Espinosa, secretaria ejecutiva de la CMNUCC, sostuvo en un comunicado que se evaluará la evolución del virus para decidir sobre los próximos eventos.

“Nuestra tarea se ha vuelto más dificultosa al haberse pospuesto muchas cumbres por el brote del coronavirus. Pero mientras trabajamos para contenerlo debemos usar todas las oportunidades que tengamos para construir la agenda de acción climática”, afirmó el Secretario General de la ONU Antonio Guterres en Nueva York.

En junio está previsto en Bonn, Alemania, la reunión de decenas de delegados de todo el mundo para avanzar en las discusiones climáticas. Sin embargo, no hay certezas de que se lleve adelante. El gobierno alemán pidió la cancelación de todos los eventos de más de 1.000 personas.

“Para tener una COP26 exitosa hay que ir construyendo señales que orienten la negociación a un buen resultado. Si todos los países están concentrados en otros problemas como el coronavirus eso difícilmente se logre”, afirmó Enrique Maurtua Konstantinidis, asesor senior en clima en la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN).

El mayor interrogante pasa por la 26º Conferencia de las Partes (COP) de cambio climático, programada para noviembre en Escocia. Su desarrollo es central para avanzar en la agenda climática, considerando el fracaso de su antecesora COP25 en 2019 en Madrid.

La COP25 debía avanzar en puntos clave para la implementación del Acuerdo de París como la creación un mercado internacional de carbono y asegurar el financiamiento de países desarrollados a países en desarrollo. Sin embargo, el fracaso fue rotundo y todo se postergó para este año.

A ello se le sumará en la COP26 de este año la presentación de nuevos compromisos climáticos, conocidos como NDC, más ambiciosos de todos los países firmantes del Acuerdo de París, lo que vuelve a la cumbre verdaderamente importante para avanzar en la reducción de emisiones.

El primer ministro de Reino Unido, Boris Johnson, sostuvo que el brote de coronavirus “seguramente se vuelva más significativo” en el Reino Unido, mientras que Catherine Calderwood, directora médica de Escocia, afirmó que entre el 50 y 80% de los escoceses podría estar infectado del coronavirus en los próximos meses.

“El coronavirus es positivo porque lleva a la reducción de emisiones por la menor actividad económica, pero al mismo tiempo es negativo porque lleva a los países a priorizar el crecimiento económico indiscriminado por sobre la acción climática”, afirmó Isabel Cavelier, directora de Visión en Transforma.

Océanos y biodiversidad
La expectativa este año también está puesta en lograr un nuevo acuerdo global por la biodiversidad. Para ello, la ciudad de Kunming en China será la sede en octubre de la 15º Conferencia de las Partes (COP) del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB), en donde se espera que se adopte ese acuerdo.

Si bien China todavía no ha dado indicios acerca de cambios en la cumbre, una reunión preparatoria de la misma que debía desarrollarse en Kunming en febrero fue trasladada a Italia por la expansión del coronavirus. Ello significó la participación de menos delegados y por menos tiempo.

“A algunas delegaciones no las dejaron ir o se tuvieron que ir antes. El CDB tiene 196 estados partes y sólo estuvieron presentes alrededor de 150”, sostuvo Ana di Pangracio, Directora Ejecutiva Adjunta de FARN, que participó de la reunión. “Algunos faltaron por motivos políticos y otros por el coronavirus.”

La expansión del coronavirus también llevó a posponer sin fecha cinco reuniones de la Organización Marítima Internacional (OMI) que se iban a desarrollar en marzo. El comité de protección ambiental de OMI deberá decidir sobre propuestas para mejorar la eficiencia energética de los barcos, responsables del 3% de las emisiones globales.

Lo mismo ocurrió con la conferencia intergubernamental de la ONU sobre biodiversidad marina en áreas más allá de la jurisdicción nacional, agendada para el 23 de marzo en Nueva York. La misma busca lograr un acuerdo global para proteger la vida marina en áreas en las que los estados no tienen jurisdicción.

La Organización Mundial del Comercio (OMC) también suspendió hasta el 20 de marzo todas sus reuniones. De extenderse, podría alterar a su encuentro anual a desarrollarse en junio en Kazajstán. Allí, entre una agenda cargada, se espera avanzar en la eliminación de los subsidios a la pesca.

Además, se mantiene bajo un interrogante la realización de la cumbre de la ONU para avanzar en la implementación del 14 Objetivo del Desarrollo Sustentable (ODS), el cual se enfoca en la vida bajo el agua. La misma está agendada para junio en Lisboa, Portugal.

Es la segunda oportunidad en la que se desarrollaría esta conferencia y el objetivo de este año será que los países adopten compromisos voluntarios para apoyar el ODS 14. El mismo establece que se debe regular la explotación pesquera y fomentar la conservación de zonas costeras y marinas.

“El coronavirus es muy potente y puede llevar a posponer la mayor parte de las reuniones de acá a fin de año,” afirmó Burke. “Reemplazarlas con encuentros virtuales no sería suficiente ya que la mayor parte de las negociaciones ocurren en los pasillos al margen de las reuniones oficiales”.

***Este artículo fue originalmente publicado en Diálogo Chino y cedido a EL DEBER

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