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El ejército federal etíope "mató a 42 miembros de las fuerzas opuestas a la paz que atacaron a civiles ayer [miércoles] en la localidad de Bekuji Kebele" e incautó "armas de fuego y flechas", indica el gobierno regional de Benishangul-Gumuz en un comunicado este jueves, sin precisar quiénes son esas "fuerzas opuestas a la paz".

Según la Comisión de Derechos Humanos de Etiopía, un organismo público pero independiente, un grupo armado atacó el miércoles al amanecer a los habitantes de Bekuji Kebele, en la zona administrativa de Metekel, matando a "más de 100 personas", causando decenas de heridos, destruyendo viviendas e incendiando las cosechas. La comisión indicó que el ataque duró ocho horas y fue lanzado al día siguiente de la salida "de contingentes del ejército federal previamente posicionados en los alrededores".

Se trata del último de una serie de mortíferos ataques en los últimos meses en la zona de Metekel, donde viven habitantes de las etnias oromo, amhara –las dos más numerosas del país– y shinasha. Según dirigentes de la oposición, estos ataques son perpetrados por miembros de la etnia gumuz y motivados por cuestiones étnicas. La agencia estatal de noticias etíope informó de que cinco altos funcionarios, incluido un ministro del gobierno federal, han sido arrestados en relación con cuestiones de seguridad en Benishangul-Gumuz.

El primer ministro, Ahmed Abiy, atribuyó en octubre esta violencia a combatientes llegados del estado vecino sudanés del Nilo Azul, donde son "armados y entrenados", y exhortó a Jartum a solucionar el problema. Abiy calificó la matanza de ayer de "tragedia" y dijo que enviaría más soldados a la región. Además, afirmó que la matanza tenía como objetivo "dispersar la gran fuerza" enviada desde el 4 de noviembre contra las autoridades de la región secesionista del Tigré, un conflicto que, a priori, no tiene relación con la violencia en Benishangul-Gumuz.


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