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Las gradas vacías del Pacaembú es lo primero que consigue ver Antônio Cândido Dias, de 77 años, al salir del hospital de campaña, instalado en el estadio desde hace un mes para pacientes afectados por la pandemia del coronavirus.

"Pensé que no lo conseguiría", dice Antônio poco antes de dejar el hospital en silla de ruedas. Uno de los hijos lo está esperando. Cuando ve a su padre, no consigue seguir el protocolo médico y le propina un fuerte abrazo.

Tan pronto como la silla de ruedas de Antonio aparece en la plaza de Charles Miller, fuera del estadio, transeúntes desconocidos comienzan a aplaudir. Los hinchas ahora son diferentes a los que suelen acudir al estadio durante la liga. Son personas que pasan y espontáneamente gritan y aplauden por los que se marchan del hospital de campaña.

Pacaembú es solo tres años mayor que Antonio. A lo largo de su vida, acogió un Mundial y al Rey Pelé. Actualmente, a sus 80 años, el estadio es testigo de partidos a vida o muerte todos los días. El jueves pasado (7), ganó Antonio.

El hospital municipal de Pacaembú fue la primera unidad de campaña creada por la gerencia Bruno Covas (PSDB), quien también instaló otra en Anhembi, poco después. El objetivo es tener camas de baja y media complejidad para aliviar la red de hospitales públicos.

El espacio es administrado por el Hospital Israelita Albert Einstein. Por esta razón, entre sus 520 profesionales, muchos están acostumbrados a cuidar de políticos y celebridades en la unidad Morumbí (zona oeste de SP). 

En plena pandemia, se ofrecieron como voluntarios para trabajar en el hospital de campaña, renunciando a ver a miembros de su familia para protegerlos de la contaminación.