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“¿Por qué la gente sigue arriesgando sus vidas por ir a ver a bandas de mierda?”, se preguntaba hace algunos días Alexandra Haddow en el título de su última columna para el portal británico NME, donde cuestionó la necesidad de miles de estadounidenses por salir de su encierro doméstico, obviar todas las recomendaciones sanitarias y juntarse con otras miles de personas para ir a conciertos de grupos tan intrascendentes y de escaso éxito -en su opinión- como The Chainsmokers o Static X. También mencionó a Smash Mouth, quienes el mes pasado dieron un comentado show en un evento motoquero en Dakota del Sur al que asistieron cerca de 400 mil personas.

La última afirmación de Haddow puede ser medianamente discutible en el caso de Smash Mouth: si bien la mayoría de la gente los recordará solo como los autores de All star (1999), el gran éxito de su carrera tras ser incluida en la banda sonora de la película animada Shrek, los californianos y habían logrado cierto reconocimiento antes del cambio de siglo con singles cargados al ska y al revival del rock surfer como Walkin on the sun (1997) y un cover del clásico setentero Why can’t we be friends? (1998). Desde entonces, efectivamente, no pasó mucho más con ellos. Hasta el mes pasado.

A partir de ahí la primera aseveración de la columnista de NME se ha vuelto irrefutable. Porque la criticada edición de agosto del Sturgis Motorcycle Rally, un evento anual que durante diez días reunió a miles de motoqueros en Dakota del Sur -con Smash Mouth como plato fuerte de la parrilla musical- resultó ser un riesgo innecesario para los asistentes. En especial luego que las autoridades de salud norteamericanas detectaran, con el correr de los días, al menos 260 nuevos casos de coronavirus vinculados a dicho festival, incluyendo una primera persona fallecida: un hombre de 60 años que tras volver del espectáculo a Minnesota debió ser internado en tratamientos intensivos, con resultado fatal.

Según diversos medios estadounidenses, el Sturgis Motorcycle Rally fue el primer evento de este tipo y de esta magnitud que se realiza en ese país desde el inicio de la pandemia, pero se realizó sin ninguna medida de seguridad ni protocolo sanitario para el público ni para los artistas. De hecho, la mayoría de los asistentes estaban sin mascarilla. El problema que ahora advierten los expertos es que ese número de contagiados pueda seguir aumentando y extendiéndose a otros estados, ya que al rally llegaron motoqueros de todas partes del país.



El concierto motoquero

Para Smash Mouth, lo ocurrido obviamente les ha traído consecuencias. Sobre todo luego que ellos mismos, durante su presentación, ignoraran el distanciamiento social y decidieran no usar mascarillas sobre el escenario. Incluso, en un momento del show, el vocalista Steve Harwell, preso de la euforia, gritara a la audiencia: “¡A la mierda el Covid, ahora estamos todos reunidos esta noche!”. Una declaración que no ha pasado inadvertida y que le ha costado al grupo críticas constantes en redes sociales además de insultos y amenazas.

Los mismos artistas compartieron a través de sus redes una carta enviada por correo a la banda, con insultos en su contra por el show en Dakota del Sur y un CD de Smash Mouth destrozado. El episodio también da pie a burlas y lecturas más ácidas: el sitio Vulture, tras conocer lo de la carta, se preguntó: “¿Cómo se encuentra la dirección de Smash Mouth y, lo que es más importante, quién posee un CD de Smash Mouth?”.

Más allá de los memes, las portadas y los coletazos para el conjunto californiano, lo ocurrido el mes pasado preocupa a las autoridades de salud de Estados Unidos. Los epidemiólogos creen que la cifra de contagios compartida hasta ahora es una subestimación significativa, debido a la resistencia de algunos asistentes al evento a realizarse pruebas y a la trazabilidad algo limitada en algunos estados. Esto, según The Washington Post, “hace poco probable que se conozca el verdadero alcance de las infecciones derivadas del festival que se llevó a cabo entre el 7 al 16 de agosto”.

Lo concreto es que, después de algunas semanas tras la realización del rally motoquero, diversos estados del Medio Oeste de EEUU han experimentado un aumento drástico en el número de contagios de coronavirus, en momentos en que en otras zonas del país las infecciones disminuyen o se estabilizan. En Dakota del Sur, específicamente, el promedio semanal de nuevos casos de Covid-19 subió de 107 a 347 tras el espectáculo, donde los asistentes, además de los conciertos, pasearon por bares, restaurantes y tiendas de tatuajes.

Cifras altas y en aumento pero que no sorprenden del todo a los expertos, conocidas las condiciones en que se realizó el criticado evento de agosto. Menos considerando que Dakota del Sur es uno de los estados de EEUU donde no se ha implementado el uso obligatorio de mascarillas ni se ha sugerido desde la autoridad a los ciudadanos la idea del “quédense en casa”. Para la gobernadora local, la republicana Kristi Noem, estas medidas van en contra de su idea de preservar las libertades individuales de los residentes de la zona, según ella misma ha aclarado. (La Tercera)