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Francia y Alemania aumentan sus restricciones a partir de este fin de semana para protegerse de las nuevas variantes del coronavirus a la espera de que la vacunación, lenta y cargada de obstáculos, gane velocidad, mientras en Estados Unidos, especialmente castigado por la pandemia, están bajando los contagios y las hospitalizaciones.

Alemania prohíbe a partir de este sábado los ingresos a su territorio de personas provenientes de cinco países (Reino Unido, Irlanda, Portugal, Brasil y Sudáfrica) afectados por las distintas variantes del covid-19.

Y Francia cerrará a partir del domingo sus fronteras con los países exteriores de la Unión Europea (UE) y aplicará otras restricciones, en lo que parece ser la última oportunidad antes de imponer un confinamiento.

Europa, con más de 731.000 decesos, es la región del mundo que suma más muertes por el virus, y la mayoría de sus países están reforzando sus medidas para frenar la propagación de las variantes del virus detectadas en el Reino Unido, Sudáfrica y la Amazonía brasileña.    

Al otro lado del Atlántico, en Estados Unidos, parece que la expansión de la enfermedad se va controlando y el número de nuevos contagios y de ingresos en el hospital está disminuyendo desde hace dos semanas.

Según los expertos, esto se debe al respeto de los gestos barrera y también que el efecto negativo de las fiestas navideñas y sus encuentros familiares, ya empieza a quedar lejos.

El país, el más enlutado por la pandemia con más de 436.800 muertos, sigue registrando más de 3.000 decesos diarios, pero las curvas epidemiológicas muestran que la situación está mejorando.

"El periodo de viajes que benefició al virus casi ha terminado", explica a la AFP Amesh Adalja, del centro Johns Hopkins.

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