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El papa Francisco, que este domingo comenzó en Budapest un viaje de cuatro días por Europa Central, advirtió de los brotes de odio y antisemitismo que surgen en Europa y otros lugares en el encuentro que mantuvo con líderes cristianos y judíos en su primer acto de la visita a la capital húngara, donde sólo permanecerá siete horas para oficiar la misa de clausura del Congreso Ecuménico.

En su discurso, Jorge Mario Bergoglio alertó de "la amenaza del antisemitismo que todavía serpentea en Europa y en otros lugares", y afirmó que "es una mecha que hay que apagar". "La mejor forma de desactivarla es trabajar en positivo juntos, es promover la fraternidad", agregó el líder religioso católico, firme defensor del diálogo interreligioso.

"Ustedes, judíos y cristianos, desean ver en el otro ya no un extraño, sino un amigo; ya no un adversario, sino un hermano", consideró, aludiendo al destino trágico del poeta húngaro Miklos Radnoti, muerto en un campo de concentración. Francisco se reunió con los representantes cristianos, que suponen el 52 por ciento de la población y de los que el 30 por ciento son católicos, y con la comunidad judía, fuertemente diezmada durante la invasión nazi.

Dejar atrás las diferencias

Francisco aseguró que Dios pide a cristianos y judíos que dejen "atrás las incomprensiones del pasado, las pretensiones de tener razón y de culpar a los demás, para ponernos en camino hacia su promesa de paz". Además, exhortó a que esta unión sea fuerte ante la tentación de "absorber al otro", porque cuando se ha intentado "no se ha construido, se ha destruido" y "lo mismo cuando se ha querido marginarlo en un gueto, en vez de integrarlo".

"¡Cuántas veces ha ocurrido esto en la historia! Debemos estar atentos y rezar para que no se repita. Y comprometernos a promover juntos una educación para la fraternidad, para que los brotes de odio que quieren destruirla no prevalezcan", advirtió. Las relaciones entre católicos y judíos tuvieron un nuevo punto de partida gracias al documento del Concilio Vaticano II "Nostra Aetate", que en 1965 defendió el respeto del judaísmo. Durante siglos, el origen judío de Jesús fue ocultado y los judíos, presentados como un pueblo deicida en los sermones de la Iglesia católica.


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