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El papa Francisco se manifestó preocupado por los pueblos indígenas de la Amazonia "particularmente vulnerables" frente a la pandemia de Covid-19, al final de su oración dominical celebrada por primera vez en tres meses antes fieles reunidos en la plaza San Pedro.

"Hoy, fiesta de Pentecostés, evocamos al Santo Espíritu para que dé luz y fuerza a la Iglesia y la sociedad en Amazonia, puesta a dura prueba por la pandemia", declaró el papa argentino recordando el sínodo sobre la región que culminó en El Vaticano hace siete meses.

"Hay tantas personas contagiadas y fallecidas, también entre los pueblos indígenas, particularmente vulnerables", lamentó Francisco, que concluyó con un pedido para que nadie en el mundo se vea privado de asistencia sanitaria.

La pandemia de Covid-19 es una nueva amenaza para los pueblos indígenas ya muy afectados por una deforestación que no ha dejado de aumentar desde la llegada al poder hace un año y medio del presidente de extrema derecha Jair Bolsonaro.

Según un balance de mediados de mayo de la Articulación de Pueblos Indígenas de Brasil (Apib), el virus se había propagado en 40 pueblos indígenas, contaminando a 537 personas y dejando 102 víctimas fatales.

Según el censo de 2010, unos 800.000 indígenas de más de 300 pueblos viven en Brasil, muchos de ellos aislados o no contactados.

Antes de la oración, el papa celebró la misa de Pentecostés en la basílica de San Pedro en presencia de unas cincuenta personas, tras haber asistido el sábado a la oración del rosario ante unos cien fieles.

Desde el inicio del confinamiento en Italia, el 10 de marzo, El Vaticano aplicó las mismas reglas de distanciamiento físico que las válidas en la península, y el papa había abandonado, entre otras cosas, sus oraciones del domingo desde la ventana del palacio apostólico de la plaza de San Pedro, reemplazadas por una retransmisión video desde el interior de ese palacio.

A favor del desconfinamiento progresivo en Italia, Francisco reanudó este domingo su oración dominical como de costumbre ante los fieles, poco numerosos en esta ocasión y autorizado desde hace una semana a reunirse de nuevo en la plaza San Pedro.