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Empresas europeas exportan fuera del continente, a países como Brasil y México, un total de 41 pesticidas prohibidos en la Unión Europea por su nocividad, denunciaron el jueves las organizaciones Greenpeace y Public Eye, señalando en particular a la suiza Syngenta.

Entre estos productos, destacan el herbicida Paraquat, prohibido en 2017 por la justicia europea por su posible vínculo con la enfermedad de Parkinson; el dicloropropeno, empleado para el cultivo de verduras (no autorizado desde 2007) y la cianamida, destinada a viñedos y frutas (2008).

En total, en 2018 se vendieron fuera de la UE más de 81.000 toneladas de estos y otros pesticidas prohibidos, según la rama británica de Greenpeace y Public Eye, que que analizaron "las notificaciones de exportaciones" que rellenan las empresas para vender estos productos en países donde están autorizados.

"Si bien esta práctica es legal y conocida, los principales actores de este comercio siempre han podido mantener sus actividades detrás de una cortina opaca, protegidos por el sacrosanto secreto comercial", lamentan estas ONG.

Las empresas que más pesticidas exportan están basadas en el Reino Unido, Italia, Alemania, Holanda, Francia, España y Bélgica. Los principales destinos son Brasil, Ucrania, Marruecos, México y Sudáfrica. 

"Los riesgos sanitarios y medioambientales son dramáticos", se alarman las ONG. 

El informe señala en particular a la empresa suiza Syngenta, "de lejos el mayor exportador de pesticidas prohibidos en la UE", pero también las alemanas Bayer, BASF y Alzchem, así como la italiana Finchimica.

Una fuente oficial de la Comisión Europea explicó que aunque un reglamento de 2009 impide vender o emplear cualquier pesticida que contenga sustancias no autorizadas, este "solo se aplica en el seno de la UE".

"La producción, almacenamiento y transporte de estos productos destinados a países terceros no están sometidos a una autorización", agregó.

Prohibir formalmente la exportación de estos pesticidas "no conduciría automáticamente a los países terceros a dejar de usarlos: podrían importarlos de otros lugares. Convencerlos de que los abandonen es una estrategia más eficaz y esto forma parte de los esfuerzos de la 'diplomacia verde' de la Unión", según la misma fuente.