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Por Médicos Sin Fronteras

Actualmente, más de 80 millones de personas viven desplazadas a la fuerza, expulsadas de sus hogares por la violencia y la guerra: algunas son desplazadas internas, dentro de su propio país, y otras han cruzado las fronteras para convertirse en refugiadas. 

Las poblaciones desplazadas están sometidas a constantes abusos y habitualmente tampoco tienen cubiertas sus necesidades más básicas, en especial de atención médica, asilo, alimentación, agua y saneamiento.

A lo largo de sus 50 años de historia, Médicos Sin Fronteras (MSF) ha trabajado en numerosas crisis migratorias, brindando atención médica en zonas donde millones de personas se han visto obligadas a dejar su tierra. Su primera intervención tuvo lugar en Vietnam, proporcionando atención médica a miles de camboyanos que buscaban refugio del gobierno de Pol Pot. 

En 1979, ya eran muchas las emergencias de este tipo a las que estaba respondiendo: en la región de Ogadén (disputada por Etiopía y Somalia), en Tailandia (con poblaciones camboyanas) y en Sudán (con refugiados de Eritrea). Y en las últimas décadas, MSF ha asistido a poblaciones desplazadas y refugiadas en Siria y sus países vecinos (Jordania, Turquía, Líbano, Irak), Sudán, República Centroafricana, Nigeria, Chad, Myanmar, Yemen, México, el Mediterráneo y Europa, entre otros.

Esta selección fotográfica recorre algunas de las grandes crisis de refugiados, migrantes y desplazados de las últimas décadas que han ocurrido –o aún ocurren- en el mundo, a través de  las intervenciones que MSF despliega desde hace ya medio siglo.

1. Campos de desplazados de Dar Sila, Chad

Desde finales de 2005, el este de Chad, cerca de la frontera con Sudán, fue escenario de enfrentamientos entre las fuerzas gubernamentales y los rebeldes chadianos. A esta situación, se sumó el conflicto entre Chad y las milicias armadas de Sudán, lo que provocó el ataque a aldeas y la muerte de civiles. La violencia se intensificó durante el segundo semestre de 2006, obligando a la población a huir de sus hogares. En el departamento de Dar Sila, el más afectado por el conflicto, más de la mitad de la población se estableció en campos para desplazados en condiciones insalubres alrededor de pueblos y aldeas como Goz Beida, Ade o Dogdoré Koukou. Junio de 2006. 



Copyright: William Martin/MSF

2. Campo de refugiados de Kutupalong, Bangladesh

La persecución que sufre la comunidad rohingya se remonta a varias décadas atrás. Esta minoría musulmana ha sufrido durante mucho tiempo discriminación y segregación dentro de Myanmar. En 1982, la Ley de Ciudadanía no les reconoció la nacionalidad y, al convertirlos en apátridas, los sometió a muchas restricciones atroces, por ejemplo con respecto al matrimonio, la planificación familiar, la educación y la libertad de movimiento. 

Actualmente, después de una violenta campaña del ejército de Myanmar en el estado de Rakhine en 2017, unos 900.000 refugiados rohingya viven en Bangladesh y 154.000 en Malasia. Médicos Sin Fronteras (MSF) lleva décadas trabajando con esta población: en Myanmar desde 1994, en Bangladesh de forma intermitente desde 1985 y en Malasia a partir de 2004. Agosto de 2009. 




Copyright: Javier Arcenillas.

3. Campo de refugiados de Domiz, Irak

El campo de refugiados de Domiz, en Irak, se estableció a principios de 2012 en la región kurda de Irak, cerca de la ciudad de Dohuk. En octubre de 2012, albergó a casi 15.000 refugiados sirios de origen kurdo. Durante ese período, Médicos Sin Fronteras (MSF) fue el principal actor sanitario, ofreciendo consultas médicas, atención de salud mental y capacitaciones para el personal sanitario. Octubre de 2012. 




Copyright: Fayçal Touiz/MSF

4. Campo de refugiados de Doro, Sudán del Sur

Desde finales de 2011, el distrito de Maban, en Sudán del Sur, experimentó una gran afluencia de refugiados que huían del conflicto del país vecino, Sudán. En la foto, personal sanitario de Médicos Sin Fronteras (MSF) examina a un niño con malaria que fue admitido en el hospital de campaña de MSF en el campo de refugiados de Doro. El niño estaba en estado grave cuando ingresó, pero después de algunos días, su condición mejoró. Noviembre de 2012. 




Copyright: Florian Lems/MSF

5. Campo de refugiados de Harmanli, Bulgaria

Una señora mayor, vestida con ropa tradicional kurda, es una solicitante de asilo alojada en el campo de refugiados de Harmanli, una antigua instalación militar en Bulgaria. En 2012, cerca de 10.000 migrantes, la mayor parte de ellos provenientes de Siria, llegaron a Bulgaria. 

En muchos casos se trató de familias enteras que huían de la guerra y que llegaron exhaustas tras lograr sortear los controles fronterizos a lo largo de la frontera entre Bulgaria y Turquía. Para responder a la falta de servicios esenciales de salud esenciales, Médicos Sin Fronteras (MSF) proporcionó atención primaria y en salud mental a los refugiados. Diciembre de 2012. 




Copyright: Jodi Hilton

6. Huir de la violencia en República Centroafricana

A principios de diciembre de 2013, todos los habitantes la ciudad de Bossangoa, en el noroeste de la República Centroafricana, se tuvieron que refugiar en dos campos de desplazados mientras se acentuaba la escalada de violencia entre grupos armados, que han hecho de la población civil, de una religión u otra, su objetivo. Así, en uno de los campos se concentraron 30.000 civiles cristianos amenazados por la milicia Séléka, mientras que en el otro campo había 8.000 musulmanes viviendo con miedo a los ataques de la milicia anti-Balaka. 

Médicos Sin Fronteras (MSF) empezó sus actividades de emergencia en Bossangoa en mayo de 2013, cuando sucesivos estallidos de violencia forzaron a miles de personas a abandonar sus hogares y buscar refugio en campos improvisados. Enero de 2014.




 Copyright: MSF

7. Campo de desplazados en Al Mazraq, Yemen

El campo de Al Mazraq se estableció en 2009 para acoger a miles de personas que huían de los combates entre las tropas gubernamentales y las fuerzas Houthi en la provincia de Saada, Yemen. En la actualidad, el conflicto que existe en el país no muestra señales de haberse calmado, a pesar de la propagación del COVID-19. 

Ante esta situación, muchas personas más se quedaron sin atención médica, ya que la pandemia hizo colapsar las pocas áreas que aún funcionaban en la ya casi paralizada sanidad. A pesar de estos retos, Médicos Sin Fronteras (MSF) continúa gestionando doce hospitales y centros médicos y dando apoyo a trece instalaciones médicas en otras tantas gobernaciones del país. Febrero de 2013. 




Copyright: Anna Surinyach/MSF

8. Forzados a huir del Triángulo Norte de Centroamérica

Cada año, miles de personas atraviesan México con destino a los Estados Unidos. La mayor parte de estas personas proviene de los países del Triángulo Norte de Centroamérica (Honduras, Guatemala y El Salvador), huyendo de la violencia y buscando mejores condiciones de vida para ellos y sus familias. Durante su tránsito se enfrentan con múltiples dificultades y situaciones de violencia. 

Médicos Sin Fronteras (MSF) asiste a personas migrantes y refugiadas en México desde 2012 y actualmente, trabaja para mejorar el acceso a la atención médica y psicológica de esta población a lo largo de la ruta migratoria, priorizando la asistencia a los grupos más vulnerables: menores no acompañados, mujeres que viajan solas y personas víctimas de la violencia directa. Junio de 2014. 




Copyright: Anna Surinyach/MSF

9. Crisis migratoria en el Mediterráneo

Desde el inicio de las actividades de búsqueda y rescate en 2015 en el mar Mediterráneo, Médicos Sin Fronteras (MSF) ha destinado equipos médicos a bordo de siete barcos. Desde entonces, los equipos de MSF han asistido con horror a la tragedia humana que se vive a las puertas de Europa, con miles de personas ahogadas en el mar o devueltas por la fuerza a las espantosas condiciones de Libia. 

A mediados de 2021, MSF reanudó sus actividades de búsqueda y rescate con un nuevo barco, el Geo Barents, para continuar rescatando a las personas en peligro y dar atención médica de urgencia. En la imagen, uno de los barcos de MSF, el Bourbon Argos, interviene en una operación de salvamento en agosto de 2015. 



Copyright:  Christophe Stramba-Badiali/Haytham Pictures

10. Atrapados en las islas griegas

En la imagen, se muestran chalecos salvavidas que fueron dejados atrás por los migrantes que llegaron a la isla de Lesbos, en Grecia, en mayo de 2018. Miles de personas que buscan seguridad después de huir de países como Siria, Afganistán, Irak, Sudán y Congo continúan arriesgando sus vidas para llegar a Europa. Quienes intentan llegar a través de Turquía y el mar Egeo han quedado atrapados durante un período de tiempo indefinido en islas de Grecia como parte del acuerdo UE-Turquía y su enfoque de disuasión y contención. 

En la actualidad, existen alrededor de 10.000 personas retenidas en los cinco Centros de Recepción e Identificación en las islas griegas del Egeo: Lesbos, Quíos, Samos, Kos y Leros. Médicos Sin Fronteras (MSF) reitera su pedido a la Comisión Europea, Grecia y los Estados europeos para que implementen políticas que se centren en proteger y ayudar a las personas refugiadas y solicitantes de asilo en lugar de disuadir, detener y deportar a quienes buscan seguridad en Europa. 


Copyright: Robin Hammond/Witness Change

11. Centros de detención en Libia

Un grupo de refugiados mira a través del hueco de una puerta en el centro de detención de Zintan, en junio de 2019. En Libia, miles de migrantes y refugiados viven en condiciones inhumanas en centros de detención y en lugar de recibir la protección a la que tienen derecho, son condenados a un ciclo de violencia y detención. 

Esta situación, que lamentablemente es común para los migrantes y los refugiados en toda Libia, no ha impedido que los estados europeos retornen a Libia a personas que intentan huir a través del Mediterráneo, con pleno conocimiento de lo que les espera y en violación del derecho internacional. Médicos Sin Fronteras (MSF) trabaja en centros de detención del país desde 2016, donde brinda atención médica primaria y apoyo psicosocial a las personas recluidas. Los equipos también identifican a las personas vulnerables y derivan a aquellos pacientes que requieren atención especializada a hospitales de Libia. 



Copyright: Jérôme Tubiana/MSF

12. Desplazados internos en el “cinturón medio” de Nigeria

Una joven cocina una cena para su familia en una zona al aire libre en el campo para desplazados de Abagana, Nigeria. Los estados del "cinturón medio" de Nigeria -Adamawa, Benue, Kaduna, Plateau, Nasarawa y Tarabaalbergan- albergan el mayor número de desplazados internos en el país, fuera del noreste. 

La mayoría de estas personas han sido desarraigadas por el llamado conflicto de los "agricultores-pastores". Aquí, las comunidades desplazadas, en su mayoría agricultores, viven en uno de los ocho campos oficiales, o en campos o asentamientos informales o residen con familias de la "comunidad de acogida" (es decir, con personas que ya estaban asentadas en la zona). Médicos Sin Fronteras (MSF) apoyó a las autoridades sanitarias con servicios médicos y mejoró el agua y el saneamiento. Junio de 2020. 




Copyright: Scott Hamilton/MSF.

13. Atravesar el Darién, la selva entre Colombia y Panamá

El impacto que la pandemia de COVID-19 ha tenido en la economía sudamericana, es la principal fuerza que empuja a miles de migrantes, principalmente haitianos pero también cubanos, venezolanos y extracontinentales, a cruzar la peligrosa jungla del Darién, un tramo de 97 kilómetros sin caminos que proporciona la única ruta terrestre al norte de América del Sur. 

Una de las afecciones más comunes que presentan los migrantes al llegar a Bajo Chiquito, el primer pueblo tras cruzar el Darién, es el daño en los pies tras días caminando en una selva tropical, en la  que arriesgan la vida sorteando montañas y precipicios, barro y caídas continuas o súbitas crecidas de ríos, a lo que se suma la presencia de grupos criminales que les asaltan y les violan. Junio de 2021. 

Copyright: Sara de la Rubia/MS


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