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El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, aprovechó este domingo la ocasión de su 66.º cumpleaños para renovar sus ataques contra las medidas restrictivas para frenar al Covid-19, y prometió a sus seguidores que peleará por su "libertad".

El mandatario de ultraderecha ha desafiado las recomendaciones de expertos, desde el inicio de la pandemia, sobre el distanciamiento social y el uso de mascarillas para detener el avance mortal del coronavirus. 

Aunque más recientemente ha adoptado un tono pragmático bajo presión por la aceleración de la pandemia, que se ha cobrado unas 294.000 vidas en el país, cifra solo superada por Estados Unidos.

Eso incluye su aparición este domingo con tapabocas, antes una rareza, para saludar a los partidarios que le deseaban un feliz cumpleaños frente al palacio presidencial en Brasilia. 

Sin embargo, en la multitud eran muchos los que no tenían máscara, y Bolsonaro renovó en un discurso improvisado su oposición a las recomendaciones de quedarse en casa y cierres parciales, impuestos por alcaldes y gobernadores preocupados por el posible colapso del sistema de salud.

"Están buscando pelea", dijo Bolsonaro a sus partidarios. Algunos, le obsequiaron un pastel de cumpleaños con los colores de la bandera brasileña.

"Si alguien piensa que vamos a renunciar a nuestra libertad, está equivocado. Algunos tiranos están tratando de restringir tu libertad. Pero puedes estar seguro, nuestro ejército es verde oliva, y ustedes también", dijo. 

"Pueden contar con nuestras fuerzas armadas para la libertad y para la democracia", añadió. 

Bolsonaro argumenta que el daño económico causado por los bloqueos es peor que el virus. 

Pero en una señal de la presión que enfrenta, casi 200 economistas y líderes empresariales, incluidos varios exministros de finanzas y presidentes de bancos centrales, publicaron una carta abierta el domingo instando al gobierno a acelerar la lenta campaña de vacunación de Brasil e implementar una política coordinada a nivel nacional contra la pandemia. 

"La polémica en torno al impacto económico del distanciamiento social refleja una falsa dicotomía entre salvar vidas y garantizar el sustento de la población vulnerable", dice la misiva.

"No es razonable esperar que la actividad económica se recupere en medio de una epidemia descontrolada", añaden los autores que definen la situación económica y social de Brasil como "desoladora".

Las autoridades informaron que las unidades de cuidados intensivos están en más del 80% de ocupación en 25 de los 27 estados, y casi saturadas en algunos puntos, incluidas las ciudades más grandes de Brasil, Sao Paulo y Rio de Janeiro.

Los gobiernos de estas dos últimas han implementado medidas restrictivas en los últimos días en un intento por evitar el desborde que se ha visto en lugares como Manaos, la capital de la Amazonía brasileña. 

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