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El primer ministro británico, Boris Johnson, muy debilitado por varios escándalos, sufrió el martes una enorme rebelión entre sus propios diputados conservadores contra las restricciones por la variante ómicron, que deja al controvertido líder en una delicada situación.

Para limitar la propagación de la nueva variante del coronavirus en el Reino Unido, uno de los países más castigados de Europa por la pandemia con más de 146.600 muertos, Johnson anunció varias medidas que el martes fueron votadas por la Cámara de los Comunes.

Consisten en porte de mascarillas en interiores, test diarios para los casos de contacto, vacunación obligatoria para el personal hospitalario y pasaportes sanitarios en eventos multitudinarios como clubes nocturnos o estadios de fútbol.

Esta última era la más controvertida entre buena parte de legisladores del Partido Conservador de Johnson, que le asestaron un durísimo golpe.

Como las otras tres, la medida se aprobó gracias al apoyo de la oposición laborista, que defendió el "interés nacional". 

Pero de los 126 votos en contra (frente a 369 a favor), al menos 97 fueron conservadores opuestos al ejecutivo.

Es más de un cuarto de la bancada de Johnson y la mayor rebelión interna que sufre desde su llegada al poder en 2019.

Cernido por los escándalos 

El ministro de Sanidad, Sajid Javid, había defendido las medidas como necesarias para garantizar que los hospitales no se vean superados. Y prometió que no se mantendrían "ni un día más de lo necesario".

Pero algunos, como el exministro del Brexit Steve Baker, las denunciaron como "erróneas" y "desproporcionadas", diezmando la legitimidad de Johnson.

Dos años después de su histórica victoria electoral con la promesa del Brexit, el primer ministro ve cómo su popularidad cae en picado y se enfrenta a numerosas peticiones de dimisión.  

Los británicos le reprochan varios eventos celebrados en Downing Street en diciembre de 2020, cuando debido a la pandemia no estaban permitidos: un concurso en línea en que participó él mismo rodeado físicamente de colaboradores y una fiesta de Navidad de sus empleados. 

Estas revelaciones se suman a varias acusaciones de corrupción y amiguismo, relaciones con empresarios y ocultación de donaciones privadas.

Johnson también causó indignación al intentar cambiar recientemente las normas parlamentarias para ayudar a un diputado conservador, Owen Paterson, condenado por presionar a miembros del gobierno para defender a dos empresas que le pagaban.

El jueves se celebran legislativas parciales para cubrir el escaño de Paterson, que dimitió, y todo el país tiene puestos los ojos en esa pequeña circunscripción rural del centro de Inglaterra. 

Si los conservadores pierden este bastión tradicional en lo que se ha convertido en un plebiscito sobre Johnson, eso podría precipitar un voto de censura del partido contra su líder.

Según el columnista político Robin Pettitt, el talento de Johnson para el escapismo político puede permitirle eludir uno o dos escándalos. 

Pero si la acumulación continúa, "el partido conservador siempre ha sido muy implacable a la hora de echar a los líderes que no funcionan", dice este experto a la AFP.

Cancelaciones antes de Navidad 

Según Javid, la variante ómicron infectaría a 200.000 personas cada día, aunque el número de nuevos casos detectados --sumando todas las variantes-- era oficialmente el martes de 59.000.  

La ola ya se está dejando sentir en el mundo del espectáculo, donde varios musicales populares, como "El Rey León" y "La Odisea de Pi", se han visto obligados a cancelar representaciones por casos positivos en sus equipos. 

El fútbol inglés también se ha visto afectado, ya que la Premier League registró este lunes 42 nuevos casos de covid-19, un récord desde que se empezaron a publicar los resultados de los análisis en mayo de 2020. 

En Escocia, cuyo gobierno autónomo regional decide las normas sanitarias, la primera ministra Nicola Sturgeon también advirtió del avance del virus, precisando que ya fueron hospitalizadas dos personas con ómicron.  

"No les pedimos que cancelen o cambien sus planes para Navidad", afirmó, pero pidió a los escoceses que "limiten sus interacciones sociales en el interior" a no más de tres núcleos familiares.

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