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El argentino Dante Leguizamón poco se imaginó que sus vacaciones a bordo del crucero "Zaandam" para conocer Sudamérica lo llevarían hasta aguas panameñas en medio de contagiados por Covid-19 y muertos, sin dinero para regresar a su país.

"Es muy difícil sostener la salud mental" en estas condiciones, relató Leguizamón a la AFP en un video grabado en uno de los pequeños camarotes del crucero donde permanece encerrado desde hace seis días.

Leguizamón es una de las 1.800 personas que el pasado 7 de marzo zarpó desde Buenos Aíres a bordo del "Zaandam", con destino a San Antonio, en Chile. El trayecto original incluía un paseo por Montevideo, Islas Malvinas y Punta Arenas, en un recorrido de ida y vuelta. 

Sin embargo, el viaje cambió por el cierre de puertos y fronteras en Sudamérica para evitar la propagación del nuevo coronavirus y el buque terminó en Panamá, donde espera cruzar en las próximas horas el canal para seguir su ruta hacia Fort Lauderdale, Florida, en Estados Unidos. 

Durante el trayecto cuatro personas murieron en el buque y dos están contagiadas por el nuevo coronavirus.

"Estoy esperando que nos abran el Canal de Panamá, en un barco del que no me puedo bajar, con enfermos de coronavirus, con cuatro muertos, yendo (supuestamente) a Miami lleno de incertidumbre, sin plata para bajarme y sin saber si hay un avión de regreso a mi patria", lamentó.

"Estamos recluidos en las habitaciones, yo estoy en una cabina que está en el primer subsuelo, hay 3 subsuelos, el A, el B y el C, yo estoy en el A, ahí estamos. Podemos subir tres veces al día para comer, comemos y nos bajamos", indica.

Es una "locura", sostiene mientras trata de imaginar en su minúscula cabina sus próximos días: "Ahora estoy en Panamá sin saber qué va a pasar".

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