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España comenzó hoy a controlar la llegada de personas desde el extranjero en sus aeropuertos, tomándoles la temperatura y conminándolos a 14 días de cuarentena, para evitar un rebrote del coronavirus que dejó 138 muertos en las últimas 24 horas.

La remisión de la epidemia permite que alrededor de la mitad de los 47 millones de españoles disfruten desde el lunes de un confinamiento más relajado, con terrazas de bares abiertas y reuniones familiares permitidas, que el ministerio de Sanidad podría ampliar este viernes en otras regiones.

Entre estas zonas rezagadas están las dos ciudades más importantes, Madrid y Barcelona, cuyos respectivos gobiernos regionales reclamaron el levantamiento de algunas restricciones.

Según los datos del ministerio de Sanidad, este viernes se registraron 138 nuevas muertes por coronavirus, una de las cifras más bajas de las últimas semanas. El total de defunciones se sitúa en 27.459 personas y los casos diagnosticados superaron los 230.000.

Un 64% de estos nuevos fallecidos se dieron en las regiones de Madrid y Cataluña, donde se encuentra Barcelona.

"El riesgo de rebrote existe" y en algunos puntos del territorio podría ser "muy importante", advirtió el director de emergencias sanitarias, el doctor Fernando Simón.

España, uno de los países más castigados por el coronavirus, aplicó desde mediados de marzo uno de los confinamientos más estrictos de Europa que se levantará por fases hasta finales de junio, tiempo durante el que estarán prohibidos los viajes interregionales.

Control en aeropuertos 

Para evitar "incongruencias" en este proceso y posibles rebrotes llegados del exterior, las autoridades imponen desde este viernes 14 días de cuarentena a los pasajeros llegados del extranjero, que solo pueden salir a la calle con mascarilla para actividades de primera necesidad.

Además, el gobierno habilitó cinco aeropuertos de entrada para viajeros internacionales (Madrid, Barcelona, Mallorca, Gran Canaria y Málaga) y ocho puertos.

Unas imágenes difundidas por el gobierno español mostraban cómo en el aeropuerto de Madrid-Barajas se practicaban controles de temperatura a los viajeros y se les hacía rellenar un formulario.

Según dijo a la radio Cadena Ser el ministro del Interior Fernando Grande-Marlaska, las autoridades piden a los pasajeros "dónde van a estar, bien residiendo o bien hospedados (...) y un número de contacto a fin de poder ser localizados".

Su ministerio también prorrogó hasta el 15 de junio la prohibición de entrada de todo extranjero que no se dirija a su lugar de residencia habitual, a excepción de trabajadores transfronterizos, personal sanitario y diplomático o transportistas.

Polémica por Madrid 

En el plano interior, el ministerio de Sanidad decide este viernes qué territorios rezagados pueden avanzar en la desescalada de las restricciones, como Madrid, Barcelona, Valencia o Málaga.

"Las discusiones siguen todavía en este momento, no creo que hasta esta tarde tengamos la decisión final", dijo el doctor Simón.

El desconfinamiento de la capital se convirtió en una guerra política entre el gobierno socialista de Pedro Sánchez y los conservadores del Partido Popular, que gobiernan la región.

"Madrid está perfectamente para ello", defendió la presidenta regional Isabel Díaz Ayuso, que ya reclamó sin éxito la semana anterior pasar a la siguiente fase, que permite la apertura de terrazas y hoteles y las reuniones de diez personas.

La capital celebró este viernes su fiesta patronal de San Isidro, enturbiada por la pandemia. En un pequeño acto, el ayuntamiento entregó la medalla de oro de la ciudad a una médica en representación de sus 3,3 millones de ciudadanos, a quienes reconoció su comportamiento "ejemplar" estas semanas.

En Barcelona, el gobierno regional catalán solo pidió un alivio limitado del confinamiento, permitiendo al pequeño comercio operar sin cita previa, pero manteniendo todavía el cierre de terrazas y hoteles y la prohibición de celebrar reuniones entre familiares y amigos.