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La polémica estatua del general Robert E. Lee fue retirada de Richmond, la antigua capital de la Confederación, en medio del debate sobre la presencia de símbolos del pasado esclavista en espacios públicos en Estados Unidos.

Centenares de personas celebraron con entusiasmo en Richmond, la capital de Virginia, el desmontaje de la estatua del general confederado Robert E. Lee.

La estructura de bronce gigantesca, de 13 toneladas de peso y seis metros de altura, fue instalada 130 años atrás a mayor gloria del general en jefe del ejército sudista durante la guerra de secesión estadounidense.

La presión ciudadana en pleno debate racial aceleró la determinación del gobernador demócrata de Virginia para retirar lo que considera como una reliquia que glorifica la causa perdida de la guerra civil.

Una aproximación compartida por asistentes al desmontaje, como Phil Stevens: “Es un momento maravilloso en este país. No es el fin, pero esto significa que aceptamos el pasado. No podemos aceptar más la confederación ni estatuas de gente como Robert E. Lee”.

Los contrarios al desmontaje lamentaron que con la medida desaparece la memoria de los que lucharon con dignidad, dicen, por la defensa de los estados del sur.

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