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Extremando las precauciones, una quincena de países europeos comenzaron a aliviar las medidas de confinamiento, impuestas desde hace varias semanas. 

Empezando por Italia, el país más castigado del continente, con casi 29.079 muertos, cuyos habitantes pueden salir, según un programa de desconfinamiento que varía según la región. 

En Roma, Stefano Milano, de 40 años, no escondió su "alegría" por haber recobrado la libertad, pero también reconoció que tiene "miedo" a que una segunda ola afecte a sus padres, ancianos.

"La emergencia no ha terminado", recalcó la ministra de Interior italiana, Luciana Lamorgese.

En España (25.428 muertos), los ciudadanos empezaron a descubrir el sábado la felicidad de volver a la calle. En Barcelona Conchi Navarro, una peluquera de 56 años, abrió este lunes sus puertas y atendía a clientes deseosos de arreglarse sus alborotadas melenas.

Atenas salió del letargo, y al igual que en otros países, con una avalancha a las peluquerías. "Necesitaba salir, reanudar la vida social, y recortarme la barba para no parecer a un oso", bromea Alexis Protoppapas.

En Austria, pionera en la materia, los alumnos de último grado de secundaria volvieron a las aulas, como también lo hicieron los de algunos Estados de Alemania.

En Europa del Este, las terrazas de las cafeterías y restaurantes reabrieron en Eslovenia y Hungría, excepto en la capital, Budapest. En Polonia, también pudieron abrir de nuevo los hoteles, centros comerciales, bibliotecas y algunos museos.

En otros países europeos, el desconfinamiento todavía tendrá que esperar. En Francia, con 25.201 muertos, empezará el 11 de mayo, pero por regiones, mientras que el primer ministro británico, Boris Johnson, prevé anunciar un plan de alivio de las medidas el próximo domingo para Reino Unido (con 28.734 fallecidos).

La pandemia ha causado 249.372 fallecidos en todo el mundo desde que apareció en China en diciembre, 145.022 de ellos en Europa.