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El exactivista de extrema izquierda Cesare Battisti, condenado a cadena perpetua en Italia por cuatro asesinatos cometidos en los años 70, anunció el martes en una carta pública el inicio de una huelga de hambre para quejarse de su régimen de encarcelamiento.

Battisti, de 65 años, está en aislamiento desde mediados de enero de 2019 en la prisión de alta seguridad de Oristano, Cerdeña, lo que le impide todo contacto y actividad.

En su carta, se queja de que la administración penitenciaria no responde, según él, a sus peticiones escritas y orales para "restablecer la legalidad". Reclama un traslado a una cárcel donde pueda ver más fácilmente a sus familiares y la revisión de su estricto régimen de detención -"la alta seguridad prevista para los terroristas"-, estimando que "las condiciones de riesgo que lo justificarían ya no existen".

El exmilitante de extrema izquierda, refugiado en Francia durante 15 años y luego en Brasil, fue capturado en enero de 2019 en Bolivia, después de unos 40 años de fuga, y extraditado a Italia. 

Pocas semanas después de su encarcelamiento, reconoció ante un magistrado, por primera vez, su responsabilidad en los asesinatos, así como el error de la lucha armada.

Durante su estancia en Francia de 1990 a 2004, Cesare Battisti se benefició de la protección del presidente socialista de la época, François Mitterrand, que se había comprometido a no extraditar a ningún militante de extrema izquierda que aceptara renunciar a la lucha armada.

Pero en 2004, el gobierno del presidente Jacques Chirac decidió poner fin a la "jurisprudencia Mitterrand" y extraditar a Battisti.

Éste huyó entonces a Brasil con una identidad falsa y, según él, con la ayuda de los servicios secretos franceses.