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La izquierda radical y la derecha conservadora se medirán mañana en un inédito primer duelo por la presidencia de Colombia. Dos asuntos clave entrarán en juego: un pacto de paz por cumplir con las FARC y la tormentosa relación con Venezuela.

Terminado el conflicto de medio siglo con las FARC, la guerrilla que históricamente marcó la pugna electoral, la cuarta economía latinoamericana acudirá polarizada a las urnas con un renovado menú de preocupaciones.   La corrupción, la desaceleración económica, la salud y el repunte del narco, que castiga las fronteras con Venezuela y Ecuador, inquietan a los colombianos.   

Ninguna encuesta anticipa una definición en primera vuelta y si no fallan, habrá que esperar hasta el 17 de junio para conocer al futuro gobernante de este país de 49 millones de habitantes y uno de lo principales aliados de EEUU.

Por primera vez la izquierda antisistema le disputa el poder a la derecha, tras una campaña saturada de debates y proselitismo en redes. La abstención, que ha rondado 50%, podría volver a ser protagonista.

 Son seis candidatos pero dos, los favoritos para el balotaje. El más joven y opcionado es el derechista Iván Duque, un senador de 41 años, sin mayor recorrido político, pero con un respaldo de peso: el del controvertido expresidente Álvaro Uribe, el legislador más votado en marzo. En las preferencias le sigue, aunque con una diferencia de diez puntos, Gustavo Petro, exguerrillero y exalcalde de Bogotá de 58 años, que promete una batería de reformas.

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