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Naciones Unidas exhortó el viernes a Israel a evitar expulsiones forzadas de palestinos en Jerusalén Este, y advirtió que tales acciones podrían constituir "crímenes de guerra".

"Pedimos a Israel que ponga inmediatamente fin a todas las expulsiones forzadas", declaró Rupert Colville, portavoz del Alto Comisionado de la ONU para los derechos humanos, durante un encuentro con la prensa en Ginebra.

En Jerusalén Este se suceden desde hace días las manifestaciones contra la posible expulsión de familias palestinas, en beneficio de colonos israelíes, del sector oriental de la Ciudad Santa, ocupado y anexionado por Israel.

Quince palestinos fueron detenidos en Jerusalén en la madrugada de este viernes tras enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad israelíes y los manifestantes.

"Debemos subrayar que Jerusalén Este sigue formando parte del territorio palestino ocupado, en el que se aplica el derecho humanitario internacional" dijo Colville.

"La potencia ocupante (...) no puede confiscar la propiedad privada en un territorio ocupado" agregó. Precisó que la transferencia de civiles en este contexto era ilegal según el derecho internacional y "puede asimilarse a crímenes de guerra".

El eje del litigio es la propiedad de las tierras donde se construyeron varias casas en las que viven cuatro familias palestinas

Según la ley israelí, si los judíos pueden probar que su familia vivía en Jerusalén Este antes de la guerra de 1948, que estalló tras la creación de Israel, pueden pedir que se les devuelva su "derecho de propiedad".

Colville insistió en que "Israel no puede imponer su propio arsenal legislativo en un territorio ocupado, incluso en Jerusalén Este".


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