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El rey Felipe VI apeló el sábado a "la unidad y la solidaridad" entre los ciudadanos y los territorios de España para afrontar la "encrucijada" que atraviesa el país por las consecuencias económicas y sociales que ha generado la pandemia del coronavirus.

La visita dejó la imagen insólita de la Plaza del Obradoiro vacía, acordonada con motivo del paso de los reyes, en contraste con los miles de gallegos y turistas que rodean la catedral cada 25 de julio.

Por segundo año consecutivo, la ofrenda al Apóstol se celebró en la iglesia de San Martiño Pinario por las obras de restauración de la catedral. Invocando al patrón de España, Felipe VI rogó por que el país supere la nueva crisis con "fraternidad" y "unidad profunda en torno a los valores compartidos y un compromiso firme con la búsqueda del bien común".

Tras recordar que España ha remontado otros episodios complejos en el pasado, instó a actuar con "la solidaridad entre personas y territorios que los españoles consagran en la Constitución", así como con espíritu de "concordia y entendimiento".

En esta causa colectiva, destacó que "la vocación y el deber de la Corona es ser punto de encuentro que permita recorrer unidos y en libertad el camino" de la historia.

Ante los rebrotes que se extienden por todo el país, llamó a los españoles a mantenerse "diligentes y prudentes" y expresó su dolor por los miles de víctimas del Covid-19.