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Y Francia dijo no. La victoria en las elecciones presidenciales de Emmanuel Macron, un ex banquero europeísta y liberal, frena la ola de descontento populista que triunfó en noviembre en las presidenciales de EEUU y, antes, en el referéndum europeo de Reino Unido. Al frente del nuevo movimiento En Marcha derrotó con amplia ventaja a Marine Le Pen, alineada con el presidente estadounidense, Donald Trump, y el ruso, Vladimir Putin. 


Macron, que a los 39 años será el presidente más joven de la historia de Francia, conectó con las ansias de aire fresco y renovación moderada de millones de franceses y se benefició del amplio rechazo que suscita el partido de su rival, el Frente Nacional. Macron consiguió un 66,06% de votos, frente a un 33,94% de Le Pen, con el 100% del escrutinio. 


“No cederemos al miedo, a la división”, dijo en el estrado de la explanada del Louvre, hasta el que llegó caminando solo, con semblante serio, mientras sonaba de fondo el himno europeo, la Oda a la alegría.
El Ministerio del Interior detalló en su página web que el exministro de Economía recibió el apoyo de 20,7 millones de electores. Logró sus mejores resultados en París, con un porcentaje cercano al 90%, y en los departamentos circundantes de Hauts-de-Seine y Val-de-Marne, en los que  superó el 80%.

Alta tasa de abstención 
Algo que marcó esta segunda vuelta electoral fue una abstención elevada y una alta cantidad de votos en blanco.

 
Según los resultados del Ministerio del Interior, publicados sobre un 80% de los electores, la abstención alcanzó un 24,52%, cifra más elevada que en la primera vuelta (22,63%) y la más alta registrada en Francia desde 1969 (31,4%). Además, la cantidad récord de votos en blanco y anulados, se acercan al 12% de los votantes o al 9% de los inscritos. “Eso significa que en total, uno de cada tres franceses optó por no escoger a ninguno de los dos candidatos. Es realmente mucho para una elección presidencial”, indicó Anne Jadot, profesora de ciencias políticas de la Universidad de Lorena (este).
   
Gran expectativa
En un tiempo récord Macron se abrió paso en un país en el que dos grandes partidos tradicionales de izquierda y derecha se alternaban en el poder desde hacía medio siglo. Se los llevó por delante en la primera vuelta con un programa europeísta y liberal en temas económicos y sociales. La apuesta política de Macron fue un éxito, pero el siguiente paso, las legislativas del 11 y 18 de junio, es una incógnita. 


Ante la emblemática pirámide del Louvre, acompañado por su esposa, Brigitte, 24 años mayor que él, pidió “una mayoría de cambio” porque “es a lo que aspira el país y lo que merece”.  
Para el mundo estas elecciones son un termómetro que mide la fuerza de los populistas y toma el pulso a la Unión Europea tras el triunfo del brexit en el Reino Unido. Alemania y las instituciones de la UE se felicitaron de una victoria favorable para Europa. El mercado de divisas sintió su primer impacto.

El euro reaccionó con una subida hasta los 1,1023 dólares en los intercambios asiáticos. Al otro lado del Atlántico, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo estar “ansioso por trabajar” con Macron, que durante la campaña recibió el apoyo público de Barack Obama.  

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