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Roma se proclamó este martes "capital de la paz" en el curso de un encuentro interreligioso, en el que participaron el papa Francisco y representantes de otras religiones e instituciones para orar por la paz y las víctimas de las guerras y la pandemia de coronavirus.

"¡Necesitamos la paz! ¡Más paz! No podemos permanecer indiferentes", fue la exhortación del pontífice argentino desde la renacentista plaza romana del Capitolio, donde usó mascarilla por primera vez en un evento público.

En un mundo que corre el riesgo de "acostumbrarse" al mal de la guerra, la paz es la prioridad de cualquier política, aseguró el jefe de la iglesia católica.

"Dios le pedirá cuentas a quienes no han buscado la paz o han fomentado las tensiones y los conflictos durante tantos días, meses y años de guerra que han pasado y que han golpeado a los pueblos", advirtió.

El líder de los católicos recordó que los dolores de la guerra también se ven agravados por la pandemia del coronavirus y por la imposibilidad de muchos países de acceder a los tratamientos necesarios.

"Poner fin a la guerra es el deber impostergable de todos los líderes políticos ante Dios. La paz es la prioridad de cualquier política", instó. 

Promovido por la asociación católica Comunidad de San Egidio,  con el lema "Nadie se salva solo – Fraternidad y Paz", el encuentro se inspira en las marchas iniciadas en Asís por Juan Pablo II en 1986 para instar por la paz en todo el mundo.

Del evento participó también el Gran Rabino de Francia, Haim Korsia, el secretario general del Comité Superior de la Fraternidad Humana (Islam), Mohamed Abdelsalam Abdellatif, el budista Shoten Minegishi, el presidente de Italia, Sergio Mattarella y a través de un videomensaje, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

Debido a las medidas anti-Covid vigentes, solo un número limitado de personas pudo participar del encuentro, fue transmitido en streaming en italiano, inglés, francés, español, portugués, alemán y japonés.

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