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En medio de una descomunal convulsión social, el presidente de Ecuador, Lenín Moreno, ordenó anoche el “toque de queda” a través de un decreto emitido desde Guayaquil en el que restringe la libertad de tránsito y movimiento en determinado horario y en áreas aledañas a sedes institucionales e instalaciones estratégicas.

El decreto 888 estipula la restricción de circular en horario de 20:00 a 5:00, de lunes a domingo, “en áreas aledañas a edificaciones e instalaciones estratégicas tales como edificios donde funcionan las sedes de las funciones del Estado”.

También se enmarcan en esta disposición otros lugares que establezca el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, en tanto dure el Estado de excepción, que quedó limitado a un plazo de 30 días desde su emisión el jueves, según dictaminó el martes la Corte Constitucional.

El documento argumenta que de acuerdo con las necesidades que establezcan el Ministerio de Gobierno y la Policía Nacional, se desarrollará la medida destinada a “mantener el orden público interno, pudiendo, de ser el caso, establecerse salvoconductos y similares”.

Los disturbios y protestas en diferentes puntos del país se suceden desde el jueves a raíz de medidas económicas adoptadas por el Gobierno, como la retirada del subsidio a los combustibles.

El mandatario ecuatoriano abandonó el lunes de manera inesperada la sede presidencial, el Palacio de Carondelet, en el casco histórico de Quito, para viajar a Guayaquil, donde ha establecido el Gobierno de manera provisional a la luz de la situación de seguridad que se vive en el país.

La sede del Parlamento ecuatoriano fue tomada por el lapso de aproximadamente una hora por manifestantes de sectores indígenas, que desde primera hora se concentraron en un parque de la capital, Quito, en la víspera de una gran movilización prevista para el miércoles contra la reforma económica del Ejecutivo.

La pasada madrugada un grupo de asaltantes irrumpió en la sede de la Contraloría General del Estado en Quito donde provocaron destrozos, tras lo cual la Fiscalía y el Consejo de la Judicatura suspendieron sus actividades ayer.

Según el decreto 888, la ciudad costera será sede del Gobierno durante los 30 días del régimen de excepción.

 Diálogo y mediación

Miles de manifestantes enardecidos tomaron por espacio de una hora la sede de la Asamblea Nacional ecuatoriana y demandan la renuncia del presidente Lenín Moreno, mientras suben a dos los muertos por la convulsión social desatada por la decisión del mandatario de eliminar el subsidio a los carburantes, por exigencia del FMI, lo que llevó a un aumento de las gasolinas del 123%.

Moreno ofreció un “diálogo” a los indígenas cuya movilización lo obligó a trasladar la sede del Gobierno a Guayaquil, mientras la ONU y la Iglesia ofrecieron sus oficios para una mediación. 

“Hay diálogo para los hermanos indígenas que lastimosamente tienen necesidades, y en eso estamos completamente de acuerdo”, dijo el mandatario.

Además, el canciller de Ecuador, José Valencia, expresó que su Gobierno está abierto a una posible mediación de las Naciones Unidas con los sectores sociales que están protagonizando movilizaciones contra las medidas económicas.

Las bajas

Un joven que había resultado herido en una de las protestas que tienen lugar en Quito falleció ayer en un hospital, con lo que ascienden a dos las muertes relacionadas con la ola de manifestaciones contra las medidas económicas del Gobierno.

La víctima, Marco Oto, de 26 años, al parecer quedo atrapado junto con otros jóvenes entre una puerta metálica y agentes motorizados en un paso peatonal elevado, según el comunicado de la Comisión Ecuménica de Derechos Humanos (Cedhu). Tratando de escapar de esa situación se presume que él y otra persona cayeron del puente peatonal.

Respaldo regional

El presidente de Ecuador, Lenín Moreno, en jaque por masivas protestas, recibió ayer el apoyo de la Secretaría de la Organización de Estados Americanos (OEA), así como de siete países latinoamericanos que rechazaron “toda acción” de desestabilización por parte del presidente venezolano, Nicolás Maduro.

Las protestas por la quita de subsidios a los combustibles y la consecuente alza de los precios impulsaron a Moreno a decretar Estado de excepción por 60 días -lo que faculta al Ejecutivo a limitar algunos derechos de los ciudadanos e imponer censura previa a los medios- y obligaron al Gobierno a trasladarse de Quito a Guayaquil.

Brasil, Argentina, Colombia, Perú, Paraguay, Guatemala y El Salvador anunciaron su “firme respaldo” al mandatario ecuatoriano y rechazaron “toda acción” para desestabilizar por parte de Nicolás Maduro.