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El gran muftí de Arabia Saudita calificó este miércoles la homosexualidad como uno de los "crímenes más abominables", en momentos en que este reino musulmán ultraconservador destina miles de millones de dólares para mejorar su imagen ante el mundo.

Abdelaziz Al Sheij se expresaba algunos días después de que el embajador saudita ante la ONU rechazara la mención de la homosexualidad en una resolución de la Asamblea General sobre la democracia, según medios del país del Golfo.

"El crimen de la homosexualidad es uno de los más abominables y odiosos a los ojos de Dios", afirmó el muftí, máxima autoridad religiosa del reino saudita.

"Quienes cometen este crimen" arrastran consigo la "vergüenza e infamia", añadió en un comunicado citado por la agencia de prensa oficial saudita SPA.

De acuerdo al guía religioso, los derechos humanos residen en "primer y último lugar en la ley de Dios", denunciando los "impulsos desviados que corrompen al mundo".

El embajador de Arabia Saudita ante las Naciones Unidas había manifestado el viernes que las expresiones "identidad de género" y "orientación sexual" son "contrarias a la identidad árabe e islámica histórica" de su nación.

La homosexualidad es ilegal en la monarquía petrolera del Golfo, que aplica una interpretación muy estricta de la "sharía" (ley islámica).

El reino mantiene un aura importante en el mundo musulmán, puesto que alberga a los dos lugares más sagrados del islam, las ciudades de La Meca y Medina (oeste).

Durante los últimos años, el príncipe heredero, Mohamed bin Salmán, ha aplicado una política clara  de apertura social y económica, autorizando a las mujeres a conducir e inclusive la celebración de grandes eventos con participación mixta, de hombres y mujeres.

Pero, el país continúa siendo en exceso conservador y las ONG critican frecuentemente las violaciones a los derechos humanos que allí se perpetran.

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