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La pandemia del coronavirus había limpiado el cielo de las ciudades chinas al obligar a una paralización de las fábricas, pero la reanudación del trabajo hizo que volviera la contaminación, incluso más rápidamente porque los industriales intentan recuperar el tiempo perdido.

"Lo sorprendente es la velocidad con la que el nivel de contaminación se recuperó tras la fuerte caída registrada durante el primer trimestre", explicó a la AFP Li Shuo, experto en clima de la oenegé Greenpeace China.

Imágenes de satélite publicadas por la NASA y la Agencia Espacial Europea han demostrado que los niveles de emisión de nitrógeno dióxido de carbono en las grandes ciudades de China oriental y central (donde se encuentran muchas plantas químicas, acerías y cementerios) disminuyeron un 30% durante los dos primeros meses del año.

El nivel de este contaminante aumentó en abril a 25,4 por metro cúbico de aire, frente a 24,6 en abril del año pasado. 

Según la Organización Mundial de la Salud, la contaminación crónica del aire reduce la esperanza de vida de los chinos en más de cuatro años. 

La fuerte recuperación de la producción industrial y las condiciones meteorológicas desfavorables influyeron en la alta cifra de abril, dijo Li Shuo. La producción de electricidad, principalmente de carbón, aumentó 1,2% el mes pasado, precisó.

El ministerio de la Industria informó el viernes que funcionarios locales de la provincia de Fujián, que cuenta con numerosas fábricas textiles y fabricantes de equipos originales, no aplicaron las limitaciones de emisiones e incluso aceptaron sobornos de algunas empresas.