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 Batalló por su sueño como una leona, pero quedó malherida. No obstante, se plantea nuevos retos. La candidata ultraderechista Marine Le Pen cosechó una dura derrota contra el socioliberal Emmanuel Macron, aunque se autoproclamó líder de la oposición al nuevo presidente.


Pese a que su resultado estuvo por debajo de las expectativas, que la situaban en torno al 40%, Le Pen obtuvo unos 11 millones de votos, el mayor número de votos conseguido por una candidatura de extrema derecha en Francia. Eso le permitió decir, en su discurso, que el resultado logrado fue “histórico y masivo” y asegurar que, ante la descomposición de los partidos tradicionales -que por primera vez no tuvieron candidato en la segunda vuelta- en sus espaldas recae el reto de liderar la oposición. “Ahora somos la primera fuerza de oposición a Macron, cuya política va a ser muy dura, porque se ha optado por la continuidad”, exclamó.


Para articular esa oposición, anunció una “profunda renovación” de su movimiento político, que transformará en una “alianza de patriotas” que ella encabezará. 

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