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Los hospitales de las Américas se están llenando "peligrosamente" de enfermos, alertó este miércoles la Organización Panamericana de la Salud (OPS) sobre la pandemia de Covid, que sigue exponiendo la desigualdad entre países en el acceso a las vacunas, cuyas patentes abogó por liberar Estados Unidos.

"Los hospitales de la región están peligrosamente llenos", advirtió Carissa Etienne, directora de la OPS, la oficina de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el continente, en una rueda de prensa virtual. 

La semana pasada, un 40% de las muertes por covid-19 en el mundo se produjeron en la región, donde más países que nunca reportan balances superiores a los 1.000 casos diarios, según Etienne. 

A pesar de los esfuerzos en el último año por expandir las capacidades hospitalarias, en abril de este año la ocupación promedio de las camas en unidades de cuidados intensivos era de 80%, según un estudio de la OPS en 16 países de la región.

Y aunque durante gran parte de la pandemia la mayoría de los pacientes hospitalizados eran personas mayores con afecciones preexistentes, Etienne advirtió que las hospitalizaciones y muertes de adultos jóvenes están aumentando a medida que la pandemia de covid-19 se acelera en la región. 

América Latina y el Caribe suman más de 934.000 de fallecidos y casi 30 millones de contagios, según datos de la AFP.

Un acceso desigual

Señal de la desigualdad en el acceso a las vacunas, Canadá aprobó este miércoles el uso de la vacuna Pfizer-BioNTech a partir de los 12 años, convirtiéndose en el primer país en autorizarla para personas tan jóvenes, y Estados Unidos se dispone a seguir ese camino la próxima semana.

Más de 1.200 millones de dosis se han administrado a nivel global, pero menos del 1% se inyectó en los países menos desarrollados. 

Después de que la OMS pidiera solidaridad al G7, los miembros de ese grupo (Estados Unidos, Japón, Canadá, Alemania, Francia, Reino Unido e Italia) abordaron durante una reunión en Londres la distribución de las vacunas. 

En su comunicado, el G7 prometió apoyar económicamente el programa de reparto Covax "para permitir un despliegue rápido y justo" de las vacunas, aunque no anunciaron ayuda adicional para los países pobres.

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