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Armados con arcos y flechas, decenas de indígenas brasileños amenazaron este jueves mantener de forma indefinida el bloqueo a una carretera clave en la Amazonia hasta que las autoridades envíen ayuda para combatir la deforestación y el avance de la covid-19.

Miembros del pueblo kayapo mekranoti están apostados desde el lunes en la neurálgica carretera BR-163, que atraviesa la amazonia brasileña, a la altura del pueblo Novo Progresso, en el norte del país.

Pero prometieron que intensificarían la barricada y no dejarían pasar camiones como lo han venido haciendo de forma periódica en las últimas 48 horas.

"Nos vamos a quedar aquí hasta que el gobierno envíe sus representantes a hablar con nosotros", dijo a la AFP Mudjere Kayapo, uno de los lídres de la protesta. 

La carretera es la principal arteria vial para transportar desde la región central del país maíz y soya, dos de los principales productos de exportación brasileños.

Una jueza federal ordenó a los manifestantes a retirarse, argumentando que la acción acarrea un daño económico.

Un pedido de apelación fue rechazado el jueves, y la jueza ordenó a la policía federal desalojar a los manifestantes si no acataban la decisión.

Los kayapo mekranoti advirtieron que esto podría derivar en violencia. 

"No queremos pelear. Pero no aceptaremos que el ejército o la policía venga a retirarnos a la fuerza. Si eso ocurre, habrá derramamiento de sangre", dijeron en una carta dirigida a la Fundación Nacional del Indio (Funai), órgano gubernamental para los asuntos indígenas. 

Vistiendo tocados de plumas y con sus cuerpos pintados, los indígenas quemaron una misiva enviada por la Funai que rechazaba algunas de sus demandas y les pedía paciencia sobre otros asuntos.

Los kayapo mekranoti están exigiendo al gobierno del presidente de ultraderecha Jair Bolsonaro que libere fondos para compensar el daño ambiental que la carretera ha causado en su tierra.

También quieren ayuda para combatir la minería ilegal, la deforestación y la propagación del nuevo coronavirus, que ha golpeado con fuerza a los pueblos indígenas amazónicos. 

En Brasil, el país con la segunda mayor tasa de óbitos por la pandemia, más de 26.000 indígenas han sido contaminados con el virus y otros 690 han muerto por esta causa, de acuerdo con la Articulación de Pueblos Indígenas de Brasil (Apib).

"Han violado nuestros derechos", expresaron los indígenas.

"El sistema de salud indígena es cada vez más frágil. (...) Estamos aquí para defender la Amazonia y proteger nuestro territorio. Pero el gobierno quiere abrir tierras indígenas a proyectos ilegales, incluyendo la minería, la tala y la agropecuaria", lamentaron.