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El ex presidente peruano Alberto Fujimori pidió “perdón” por los actos de su Gobierno desde la cama de la clínica donde estuvo internado, dos días después de recibir un polémico indulto del presidente Pedro Pablo Kuczynski, que desató una fuerte tensión política en Perú.

Fujimori fue condenado en 2009 como autor mediato del asesinato de 25 personas en las matanzas de Barrios Altos (1991) y La Cantuta (1992), perpetrada a cargo del grupo militar encubierto Colina, y por el secuestro de un periodista y un empresario en 1992. El exmandatario cumplía desde hace 12 años una condena a 25 años de prisión por corrupción y crímenes contra la humanidad. El abogado del exlíder del grupo terrorista Sendero Luminoso Abimael Guzmán, actualmente en prisión, también pidió indulto para su defendido,
“Soy consciente de que los resultados durante mi gobierno de una parte fueron bien recibidos, pero reconozco que he defraudado también a otros compatriotas. A ellos les pido perdón de todo corazón”, dijo Fujimori, de 79 años e internado por problemas circulatorios, en un video divulgado en su cuenta de Facebook.

El indulto a Fujimori, decretado en la víspera de Navidad, desató una nueva tormenta política contra Kuczynski, quien el jueves se libró de ser destituido por el Congreso por sus vínculos con la empresa brasileña Odebrecht.

Renuncias y protestas
El indulto concedido a Fujimori comenzó a debilitar al grupo parlamentario del oficialismo con su primera renuncia y generó la convocatoria de más manifestaciones en protesta por la liberación del exgobernante.

El congresista Alberto De Belaúnde, del oficialista Peruanos Por el Kambio (PPK), formalizó su renuncia al grupo parlamentario, tal como había anunciado el domingo 24, por su disconformidad con el indulto que exime a Fujimori de cumplir la mayor parte de una condena de 25 años de cárcel por violaciones a los derechos humanos.

Además de De Belaúnde, los también parlamentarios oficialistas Vicente Zeballos, quien actuaba como portavoz del grupo, y Gino Costa anunciaron su renuncia a la bancada de Kuczynski, pendiente de formalizarse en los próximos días.

Con esas tres deserciones, el partido de Kuczynski se quedará con solo quince congresistas en un hemiciclo de 130 escaños que controla con mayoría absoluta el fujimorismo.

Funcionarios encargados de las oficinas de defensa de los Derechos Humanos del Ministerio de Justicia de Perú renunciaron también a sus cargos tras el indulto. Entre los dimisionarios figura el director general de Derechos Humanos del Ministerio de Justicia, Roger Rodríguez, que en su carta de renuncia manifestó que Fujimori “no calificaba para la concesión de un indulto humanitario”.

También se espera que se sucedan más manifestaciones contra el indulto a Fujimori. Una se celebrará el jueves 28 en Lima, donde el lunes navideño se produjeron algunos altercados entre manifestantes y la Policía Nacional del Perú para impedir que las movilizaciones se dirigieran hacia el Palacio de Gobierno.

Difícil decisión

Kuczynski justificó el indulto a Fujimori, que ha desatado protestas en las calles de Lima, alegando que lo otorgó para reconciliar al país antes que este muera en prisión.

“Estoy convencido de que quienes nos sentimos demócratas no debemos permitir que Fujimori muera en prisión, porque la justicia no es venganza”, dijo el mandatario en un mensaje a la nación, tras una jornada de protestas.
“Ha sido la decisión más difícil de mi vida”, añadió Kuczynski.

El exgobernante dejó ayer la sala de cuidados intensivos y pasó a la de cuidados intermedios de la clínica de Lima donde permanece internado desde el viernes por aparentes problemas cardíacos.

Fujimori conserva popularidad en Perú pese a los abusos cometidos durante su régimen, pues muchos valoran que derrotara a las guerrillas de Sendero Luminoso y el MRTA y estabilizara la economía tras la crisis bajo el primer gobierno de Alan García (1985-1990).

El indulto provocó críticas de organizaciones de derechos humanos y la protesta de familiares de 25 víctimas asesinadas por escuadrones del Ejército durante el régimen de Fujimori. Ese caso fue el que terminó condenándolo como autor mediato de los homicidios.

Indulto a senderista

El abogado del líder de la guerrilla peruana Sendero Luminoso pidió la liberación de su cliente, Abimael Guzmán, que cumple cadena perpetua por terrorismo, tras el indulto concedido al expresidente Fujimori. “Pido a título personal y como abogado la libertad de mi defendido, el doctor Abimael Guzmán, preso hace 25 años”, dijo el abogado Alfredo Crespo a la AFP.

“Le dan libertad al señor Fujimori, que está condenado por hechos relacionados con la guerra interna que vivió el Perú, y (a) mi patrocinado, que ha sido condenado por hechos de la guerra interna, y se encuentra enfermo, no le pueden dar libertad”, señaló.

“A mi patrocinado, que obviamente ha sido condenado por hechos de la guerra interna, con 83 años, y está enfermo, afectado de presión alta, del corazón, depresión, psoriasis, todos los días el doctor lo tiene que ver”, explicó Crespo.

Perú necesita una absolución integral para todos los protagonistas de la guerra interna, agregó, afirmando que se necesita “una reconciliación nacional”.

Polémica

El ultraderechista y excandidato presidencial chileno, José Antonio Kast, defendió el indulto al exmandatario peruano, lo que encendió las redes sociales y provocó la reacción de la clase política.

“Indulto a Fujimori en Perú es un ejemplo de cómo avanzar en justicia y no venganza. Un anciano de 80 años no merece morir en la cárcel, independiente de los delitos horribles que haya cometido”, sostuvo Kast a través de Twitter.

El exmilitante de la ultraconservadora Unión Demócrata Independiente agregó que "en Chile tenemos ancianos presos, civiles y militares, que apenas pueden ponerse de pie y que requieren atención médica permanente".

“¿Qué sentido tiene mantenerlos en la cárcel? Indulto, arresto domiciliario, vigilancia permanente. Todos tienen derechos humanos”, prosiguió Kast.

Estas declaraciones provocaron diversas reacciones a través de Twitter, como la del titular de la Cámara Baja, Fidel Espinoza, quien replicó que el indulto a Fujimori “es el más vergonzoso de la historia. PPK negoció su continuidad en el poder a cambio de indultar a un violador de derechos humanos”, dijo.

La ONU condena la decisión y alerta con la impunidad para delitos graves

La Oficina Regional para América del Sur del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Acnudh) lamentó el indulto y derecho de gracia concedido en Perú al expresidente Alberto Fujimori.

El representante para América del Sur del Acnudh, Amerigo Incalcaterra, señaló en un comunicado que “la concesión de indultos es una prerrogativa que exige un análisis riguroso en cada caso”.

Agregó que en estas situaciones es necesario considerar “la gravedad de los hechos en el marco de un proceso transparente e inclusivo”, que respete las normas internacionales de derechos humanos.

El funcionario de las Naciones Unidas remarcó que las decisiones de las autoridades deben basarse en la obligación de Estado “de investigar, procesar y sancionar las violaciones de derechos humanos, evitando cualquier situación que pueda llevar a la impunidad”. Incalcaterra destacó que la sentencia contra Fujimori hace casi diez años “marcó un hito histórico para Perú y la región de América Latina”.   Añadió que "en todo proceso social hacia la reconciliación, el reconocimiento de las víctimas y sus familiares es un elemento central".

El Alto Comisionado de Derechos Humanos, Zeid Ra'ad Al Hussein, visitó Perú el pasado octubre, y recalcó a las autoridades que los crímenes cometidos por Fujimori "son del interés de la comunidad internacional en su conjunto", por lo que "debe ser involucrada en este tema tan importante".