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Bautizado el país del futuro por algo, Singapur será el primero del mundo en vender la carne del porvenir. La ciudad asiática aprobó la venta de bocados de pollo –en inglés, los llamados nuggets- elaborados a través del cultivo de células en un laboratorio, un hito para la industria cárnica y un paso más a favor de la protección medioambiental. En concreto, autorizó su producción y venta a la compañía estadounidense Eat Just, que cumplió con los requisitos sanitarios impuestos por la Agencia de Alimentación de la próspera isla.

Su elaboración no requiere del sacrificio de animales, ya que las células de origen pueden ser extraídas a través de biopsias realizadas a pollos vivos, a las que se suministra nutrientes provenientes de plantas para su transformación. Una compleja fabricación que no había obtenido hasta ahora luz verde por parte de ningún país del mundo. Y que Singapur concedió tras someter el proceso a un examen para asegurarse de que cumplía con los requisitos sanitarios.

El respaldo de las autoridades singapurenses, con reputación de disponer de altos estándares de calidad, puede servir de referente para otros países, con un optimista Eat Just hablando ya de un futuro en el que toda la carne será producida sin necesidad de sacrificar ganado. “Creo que la aprobación (de Singapur) es uno de los logros más significativos de la industria alimenticia de las pasadas décadas. Mi esperanza es que esto lleve a un mundo en el que, en los próximos años, la mayoría de la carne consumida no necesite del sacrificio de un solo animal o de la tala de un solo árbol”, aseguró Josh Tetrick, consejero delegado de Eat Just.

La compañía, fundada en 2011, cuenta con el fondo soberano singapurense Temasek entre sus inversores, y tiene experiencia en la venta de productos de alimentación no derivados de animales, como la mayonesa vegana. La disponibilidad de los nuggets de pollo será de momento limitada y restringida a un restaurante de Singapur, cuyo nombre no trascendió aún, ni tampoco la fecha en la que se pondrá a la venta. Debido a los altos costes de producción, el precio de partida será elevado, el correspondiente a un producto gourmet, si bien se espera que se vaya reduciendo a medida que aumente la oferta. Eat Just aseguró que la manufactura tendrá lugar en una planta en Singapur.

Tan Lee Kim, director general de la Agencia de Alimentación de Singapur, afirmó que la institución evaluó tanto el proceso de elaboración como la posible toxicidad de los ingredientes antes de concluir que el producto final cumple los estándares de seguridad. Según sus productores, este tipo de carne de laboratorio evita la contaminación bacteriana proveniente de los desechos de origen animal y el exceso de antibióticos, y hormonas inyectados en animales.

La aprobación del innovador producto tiene lugar en un momento muy particular para Singapur. La isla, de 5,7 millones de habitantes y sin más recursos que los humanos, produce únicamente alrededor del 10% de la comida que consume. Su dependencia de las importaciones quedó especialmente expuesta este año, debido al cierre de fronteras con motivo de la pandemia de coronavirus, lo que llevó al país a redoblar sus esfuerzos por aumentar la producción durante la próxima década invirtiendo en agricultura de alta tecnología y otros métodos innovadores.

Las propias circunstancias de la isla coinciden con un momento en el que, poco a poco, cada vez más compañías apuestan por este tipo de métodos para la producción de alimentos. En todo el globo no hay de momento más que una docena de firmas que investigan la elaboración de pescado, carne y pollo en laboratorios, un sector que Barclays estima podría crecer rápidamente y estar valorado en unos 140.000 millones de dólares para 2029.

La demanda de alternativas a la carne regular por motivos de salud o afán de protección animal y medioambiental también va en aumento. Distintos estudios científicos señalaron que las naciones ricas consumen más carne de la que es saludable para su población y para el planeta, mientras algunas investigaciones subrayan que su reducción es clave para combatir el cambio climático. Hsin Huang, director general del Secretariado Internacional de Carne, que representa a la industria cárnica global, destacó que el momento actual es interesante.

“Parece seguro que más productos similares de otras compañías surgirán después. Por supuesto, nuestra postura es que los productos de animales reales cubren mejor las necesidades nutritivas y ofrecen más garantía de sabor, pero la competencia sana es bienvenida”, agregó.

Por su parte, Tetrick, de Eat Just, con sede en San Francisco, adelantó que ya está en conversaciones con los reguladores de Estados Unidos. “Imagino que lo que ocurrirá en EEUU, Europa y otros lugares es que, al ver lo que Singapur ha hecho, intentarán usarlo como referente para establecer un criterio común (para dar su aprobación a este tipo de carne)”, vaticinó.

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