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Los stocks de petróleo en Estados Unidos bajaron por primera vez desde enero la semana pasada, en un resultado inesperado para el mercado, según un informe difundido hoy por la Agencia de Información sobre Energía (EIA).

Las reservas de crudo se ubicaron en 531,5 millones de barriles (mb) al 8 de mayo, un descenso de 700.000 barriles. Los especialistas interrogados por la agencia Bloomberg esperaban un alza de 4 mb.

"La producción bajó en proporciones más importantes de lo previsto", destacó John Kilduff, de Again Capital.

La extracción de crudo en Estados Unidos se ubicó en 11,6 millones de barriles por día (mb), su nivel más bajo desde noviembre de 2018. A mediados de marzo habían alcanzado un máximo histórico de 13,1 mb.

La caída de la demanda de oro negro por las medidas de confinamiento que redujeron la movilidad de las personas para luchar contra el coronavirus redujo las actividades de perforación y producción en Estados Unidos.

A su vez, las reservas en la terminal de Cushing (Oklahoma, sur) que sirven de referencia a la cotización del crudo en Nueva York, bajaron 3 mb a 62,4 mb.

"Como nos acercamos a una saturación de los reservorios en Cushing, los precios en el lugar aumentaron considerablemente, lo cual desalienta a mucha gente" a seguir produciendo, explicó Kilduff.

La caída inesperada de reservas empujó al alza los precios en Nueva York, pero luego volvieron a caer. Hacia las 11:15 (hora de Bolivia) el barril de WTI para entrega en junio perdía 1,3% a 25,44 dólares.

"El riesgo sigue presente a corto plazo del lado de la demanda, ya que la normalización de la economía podría ser compleja y desigual en Estados Unidos", resumió Bart Melek de TD Securities.