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Al menos dos cohetes impactaron anoche cerca de la embajada de Estados Unidos en Bagdad, poco después de que el Parlamento iraquí votara para pedir la expulsión de las tropas estadounidenses del país, conmocionado por el asesinato del poderoso general iraní Qasem Soleimani.

Desde el asesinato el viernes del general Qasem Soleimani, arquitecto de la estrategia iraní en Oriente Medio, y de Abu Mehdi Al Muhandis, número dos de la coalición de paramilitares pro-Irán Hashd al Shaabi, el mundo teme un conflicto. 

Por un lado, Teherán clama “venganza”. Por otro, el presidente estadounidense, Donald Trump, amenaza con destruir 52 objetivos iraníes, tantos como el número de rehenes que durante más de un año hubo en la embajada estadounidense en 1979.

Anoche, como había ocurrido la víspera, varios cohetes impactaron cerca de la embajada estadounidense en Bagdad, en la Zona Verde, sin causar víctimas, según testigos.

Desde hace más de dos meses, decenas de cohetes han caído en zonas donde se encontraban diplomáticos y militares estadounidenses en Irak, y hasta la fecha mataron a un contratista estadounidense, a finales de diciembre.

Los asesinatos de Soleimani y de Al Muhandis han generado en Irak un inusual consenso contra EEUU, en un país escenario desde hace meses de protestas contra el gobierno y la injerencia de Irán.

Aumenta la tensión

Las tensiones entre Washington y Teherán no han cesado de aumentar desde la retirada unilateral de EEUU del acuerdo concluido en 2015, acompañado de fuertes sanciones de EEUU contra Teherán. Un año después de esta retirada, Irán comenzó a liberarse de algunos de los compromisos adoptados. Ayer, Irán anunció la “quinta y última fase” de ese plan de reducción de sus compromisos, y afirmó que se desligaba de cualquier límite “al número de sus centrifugadoras” de uranio.

Con todo, el país indicó que seguiría sometiéndose voluntariamente al programa de inspecciones, muy exhaustivo, puesto en marcha a raíz del acuerdo de 2015 sobre el programa nuclear iraní.

Previamente, Teherán había avisado que “tomaría en cuenta” la “nueva situación” creada por el asesinato del general.

Ayer, una marea humana desfiló en las ciudades iraníes de Ahvaz, Zanjan y Mashhad, adonde llegó el féretro de Soleimani, entre clamores de “Muerte a Estados Unidos”. Un grito que también se oyó en el Parlamento iraní.

Trump justificó su ataque contra Soleimani argumentando que éste preparaba ataques “inminentes” contra diplomáticos y militares estadounidenses.

Pero tras la muerte de Soleimani, “ya no es una guerra a distancia, es una guerra directa”, asegura Erica Gaston, especialista en Irán de la New America Foundation.