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Teherán lanzó un nuevo proyecto de fábrica de "centrifugadoras avanzadas" destinada a reemplazar otra instalación gravemente dañada por un "sabotaje" perpetrado en julio, informó este martes el jefe del programa nuclear iraní.

La Organización Iraní de Energía Atómica  señaló a fines de agosto que su planta de Natanz, muy afectada a principios de julio por una misteriosa explosión, había sido blanco de un "sabotaje". 

Esta fábrica estaba destinada a montar centrifugadoras avanzadas, cuyo objetivo es aumentar la capacidad de producción de uranio enriquecido, en contradicción con los compromisos asumidos por Irán en el acuerdo internacional sobre el programa de energía nuclear iraní, firmado en Viena en 2015 con varias potencias. 

Tras la decisión estadounidense de abandonar unilateralmente este acuerdo, en mayo de 2018, y reimponer fuertes sanciones económicas a Irán, Teherán se ha ido liberando gradualmente desde mayo de 2019 de la mayor parte de los compromisos asumidos en Viena.

Debido al 'sabotaje' en Natanz, "se decidió levantar una fábrica en todos los aspectos más moderna, más grande y más eficaz en el corazón de la montaña", cerca de Natanz, señaló Ali Akbar Salehi, director de la OIEA, en un breve comunicado emitido por la televisión oficial iraní. 

"Comenzamos el trabajo previo suministrando el equipo necesario y configurando una serie de cámaras de producción de centrifugadoras avanzadas", agregó, sin brindar más detalles.

El complejo Mártir Ahmadi Rochan en Natanz es uno de los centros principales en el programa nuclear iraní, bajo muy alta seguridad. 

Tras la explosión en julio de una de las varias instalaciones de este polígono industrial, la agencia oficial iraní hizo advertencias a Estados Unidos e Israel, que acusan a Teherán de estar desarrollando un programa nuclear militar secreto, algo que Irán niega. 

El domingo, el portavoz de la organización iraní de energía, Behruz Kamalvandi, indicó sin mayores detalles que la investigación respecto al sabotaje en Natanz había identificado a los "elementos" responsables de este acto. 

De acuerdo con el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), encargado de controlar las actividades nucleares iraníes, la cantidad de uranio poco enriquecido acumulado por Teherán ha alcanzado los 2.105,4 kilos a finales de agosto, más de diez veces el tope autorizado por el acuerdo de Viena.