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Las autoridades iraníes anunciaron este domingo que el nuevo coronavirus se ha cobrado la vida de cerca de 7.000 personas y advirtieron que la epidemia se ha recrudecido y afecta a nuevas provincias en Irán.

El portavoz del Ministerio de Salud, Kianouche Jahanpour, reportó 51 muertos adicionales en las últimas 24 horas, con lo que el balance se eleva a 6.988 fallecidos.

Jahanpour advirtió de una agravación de la situación en las provincias de Lorestan (oeste), Kermanchah (oeste) y Sistan-Balutchistán (sureste), con un aumento de los infectados.
"La provincia de Juzestan sigue en situación crítica", agregó.

El Ministerio de Salud dejó de publicar el balance de la epidemia a escala provincial hace un mes, pero el último informe de las autoridades sanitarias publicado el sábado subrayaba una "tendencia al alza o el inicio de un pico" en ocho provincias.

La República Islámica reportó el viernes su mayor número de nuevas infecciones en más de un mes.

Según Jahanpour, Irán registró 1.806 nuevos casos en un solo día, lo que eleva el balance a 120.198 infectados.

No obstante, tanto fuera como dentro del país, muchos expertos y responsables sospechan que los datos oficiales subestiman la amplitud real de la pandemia.

Las autoridades anularon las congregaciones del Día de Jerusalén, organizado cada año en solidaridad con los palestinos, y solo difundirán un discurso del guía supremo, el ayatolá Ali Jamenei, el viernes próximo por la televisión.