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El alza de contagios de Covid-19 en Irán preocupa a las autoridades, que aumentan las advertencias y piden a la población no olvidar que la enfermedad sigue presente.

Irán registró 3.574 contagios de Covid-19 en las últimas 24 horas, un récord de casos confirmados diarios, declaró el jueves el portavoz del Ministerio de Salud iraní, Kianoush Jahanpour.

Las cifras, en alza desde hace un mes, se han acelerado estos últimos días, hasta superar el pico de 3.186 nuevos casos declarados el 30 de marzo. 

El número de decesos diarios sigue siendo relativamente bajo, según los datos comunicados por Jahanpour, con 59 fallecidos entre el miércoles y el jueves.

En total, la epidemia viral ha causado 8.071 fallecimientos y 164.270 contagios, según las cifras oficiales.

Pero algunos expertos extranjeros e iraníes opinan que las cifras están subestimadas.

A mediados de abril Irán comenzó a flexibilizar las restricciones impuestas contra la propagación de la pandemia y la mayoría de las 31 provincias del país reanudaron las actividades.

"No respetar el distanciamiento social, reglas de higiene personal o pública, así como los desplazamientos inútiles, pueden tener consecuencias irreparables", advierten anuncios en la cadena de información de la televisión estatal.

Tras parecer estar controlada a comienzos de mayo, el número de nuevos casos diarios comenzó a subir, tendencia que se aceleró esta semana.

La República islámica es el país más afectado de Oriente Medio por la pandemia.

"Completamente imprudentes" 

El alza de contaminaciones podría estar relacionada con el aumento de los análisis, de los cuales se han realizado ya un millón, según el Ministerio de Salud, pues la búsqueda de los infectados se ha hecho más sistemática. 

El número de muertes diarias, que bajó a menos de 100 en abril, parece estabilizarse desde hace tres semanas alrededor de 70. 

El presidente Hassan Rohani no pierde ocasión de recordar hasta qué punto el Gobierno administró bien, según él, la crisis sanitaria en comparación con Europa o Estados Unidos.

Pero su ministro de Salud, el médico Saïd Namaki, y sus adjuntos tienen un discurso menos victorioso.

Citado el martes por la agencia de prensa Isna, Namaki se preocupaba de "que la gente se ha vuelto completamente imprudente frente a la enfermedad".

Desde abril, las autoridades levantaron progresivamente las restricciones y medidas destinadas a detener la propagación de la epidemia.

En Teherán la vida reanudó su ritmo casi normal: las congestiones viales características de esta urbe de 10 millones de habitantes han regresado, la gente se vuelca en masa a las calles y están llenos los transportes públicos, donde es obligatorio llevar la máscara.

Ideas falsas 

En Darband, al norte de la capital, donde se hacen caminatas por los flancos del monte Totchal, y lugar preferido de la población por los restaurantes situados junto a un riachuelo, un periodista de la AFP constató que los paseantes y caminantes se cruzan sin respetar las reglas de distanciamiento físico.

La gente "o tiene total confianza en nosotros, o piensan que el coronavirus se fue. Y esta última afirmación es completamente falsa", advirtió Namaki. 

Citado por la televisión estatal, el ministro denuncia las ideas falsas, como que "el peligro del coronavirus retrocede con el calor del verano".

La portavoz del Ministerio de Salud, Kianouche Jahanpour, recordó el miércoles que nueve de las 31 provincias del país se encuentran en estado de "alerta sanitaria", mientras Kuzestán (suroeste) sigue en "rojo", situación de riesgo máximo.