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El candidato izquierdista a la presidencia de Perú, Pedro Castillo, cerró este jueves su campaña al balotaje del domingo con un llamado a sus seguidores a defender el voto durante el conteo de sufragios.

"El día domingo todos y cada uno tenemos que asumir el papel de personeros (delegados de partidos en los centros de votación) y ser vigilantes en todo el Perú", dijo Castillo al hablar desde el balcón de una centenaria casona ante una multitud congregada en la Plaza 2 de Mayo, en el centro de Lima.

La multitud ovacionaba cada frase que pronunciaba el candidato, quien sostenía en una mano el micrófono y en la otra un enorme lápiz de color amarillo, símbolo de su campaña.

Castillo, un maestro de escuela rural que enfrenta en el balotaje a la derechista Keiko Fujimori, vestía una casaca roja con la palabra Perú y lucía su sombrero blanco de copa alta, típico de los campesinos de su natal Cajamarca (norte).

El aspirante de izquierda enumeró algunas de sus propuestas en materia de salud y educación, así como la de convocar a una asamblea constituyente que redacte una nueva Carta Magna.

La actual Constitución, promulgada en 1993 por el presidente Alberto Fujimori, padre de Keiko, garantiza el libre mercado. "Hay muchas demandas en el país, hay muchas demandas de los compañeros que piden justicia y reivindicaciones. Hagámoslo efectivo en la convocatoria de esta Asamblea Constituyente", dijo el candidato.

Castillo negó pretender confiscar los fondos de pensiones, pero reiteró que procura reformar el sistema, que ahora manejan empresas privadas.
"Haremos una convocatoria a todos los trabajadores para gestar un nuevo sistema nacional de pensiones", expresó.

"Hago un llamado a los micro y pequeños empresarios, vamos a comprar sus deudas a través del Banco de la Nación", dijo, y llamó a las autoridades a cobrar las deudas tributarias morosas de grandes empresas.

Castillo había dicho anteriormente que de ser elegido renunciará al sueldo de presidente para continuar cobrando el salario de maestro de escuela rural. Ahora afirmó que renunciará también a la pensión que perciben los exgobernantes peruanos.

"Haremos un gesto: vamos a renunciar al sueldo vitalicio presidencialista", expresó, prometiendo además que rebajará los sueldos de los altos funcionarios. "No más pobres en un país rico", dijo al cerrar su discurso y abrazar a su esposa, Liliana Paredes, quien apareció por primera vez en un acto de campaña.

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