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El gigante cárnico brasileño JBS es la última víctima de piratería informática a gran escala: su filial estadounidense dijo haber sido extorsionada mediante un ciberataque que cree que se originó en Rusia y le obligó a suspender parte de su producción en Australia y Norteamérica.

La filial estadounidense de JBS recibió la demanda de "una organización criminal probablemente con sede en Rusia" luego de un ataque que afectó sus operaciones en Australia y Norteamérica, explicó el martes una portavoz de la Casa Blanca, Karine Jean-Pierre.

La declaración de la Casa Blanca se produce menos de un mes después de que otro gran ciberataque con pedido de rescate cerró temporalmente la red del operador de oleoductos Colonial Pipeline, que suministra alrededor del 45% del combustible consumido en la costa este de Estados Unidos. 

Jean-Pierre señaló que el gobierno de Joe Biden ofreció asistencia a JBS, y que el Departamento de Agricultura ha hablado varias veces con los dirigentes de la empresa.

"La Casa Blanca está en contacto directo con el gobierno ruso sobre este tema y envía el mensaje de que los Estados responsables no albergan a criminales de 'ransomware'", afirmó la portavoz.

El "ransomware" es un esquema que se aprovecha de las fallas de seguridad de un sistema informático para bloquearlo y exigir luego un rescate para reanudarlo.

Varias plantas impactadas 

JBS, una multinacional con sede en Brasil especializada en productos a base de carne vacuna, pollo y cerdo, es una de las mayores empresas agroalimentarias del mundo, con operaciones en Estados Unidos, Australia, Canadá, Europa, México, Nueva Zelanda y Reino Unido. 

"JBS USA determinó ser el objetivo de un ataque de ciberseguridad organizado, que afectó a algunos de los servidores que soportan sus sistemas informáticos de América del Norte y Australia", dijo la compañía en un comunicado el lunes.

JBS aseguró que sus servidores de respaldo no se vieron afectados por el incidente, pero el comunicado no dio detalles sobre el estado de las plantas. 

En Australia, la operativa de JBS quedó paralizada por el ataque, y hasta 10.000 trabajadores fueron enviados a casa sin paga, según un delegado sindical.

"Esto está afectando las plantas de procesamiento de JBS (en Australia)", dijo a la AFP el secretario de la rama sindical de Queensland, Matt Journeaux. "Han retirado a trabajadores en todas las operaciones de JBS", agregó.

Journeaux sostuvo que la compañía no había informado cuándo se reanudará la operativa

Varias plantas de JBS en Norteamérica también se vieron afectadas.

En Estados Unidos, una usina en Wisconsin informó que no habría producción el lunes. Otra planta en Utah tampoco estaba operando. En Iowa una planta quedó con cuatro departamentos sin operar, mientras que las unidades restantes funcionaban normalmente.

El sindicato United Food and Commercial Workers, que representa a los trabajadores en Colorado y Wyoming, indicó que los turnos de "matadero" y "fabricación" fueron cancelados el lunes.

La división de JBS en Canadá canceló algunas operaciones el lunes y la madrugada del martes, pero luego indicó en Facebook que reiniciaría la producción normalmente.

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