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El jefe de gobierno español Pedro Sánchez afirmó hoy que sería "imperdonable" levantar "de manera precipitada" el confinamiento del país, al defender en el Congreso una prórroga del estado de alarma que permitió aplicar estas severas restricciones.

"Ignorar el riesgo de la epidemia y levantar el estado de alarma de manera precipitada sería un error absoluto, total e imperdonable", aseguró Sánchez en el Congreso, que debe validar esta prórroga solicitada por el gobierno y rechazada por los conservadores y la extrema derecha.

Vigente desde el 14 de marzo, el estado de alarma permitió al ejecutivo de izquierdas decretar un severo confinamiento de los 47 millones de españoles, que se suavizó ligeramente a finales de abril.

Según el balance ofrecido hoy por el ministerio de Sanidad, el número de fallecidos con coronavirus en las últimas 24 horas ascendió a 244 personas, después de tres días por debajo de los 200 decesos diarios.

El total de defunciones se sitúa en los 25.857 y el número de casos diagnosticados supera los 220.000, cifras que convierten a España en uno de los países más castigados por la pandemia.

Sin embargo, casi dos meses de confinamiento consiguieron frenar considerablemente la propagación de la enfermedad, que llegó a causar 950 muertes en un día a comienzos de abril.

El director del centro de emergencias sanitarias, Fernando Simón, destacó que excepto las dos regiones más afectadas, Madrid y Cataluña, el resto registró entre cero y tres ingresos en cuidados intensivos en el último parte.

"Estamos progresando muy bien. Sería muy triste que por unos poquitos días de ansias de salir más rápido de lo recomendable perdiéramos todo lo que hemos ganado", advirtió.

El gobierno, que ya permitió las salidas de niños, los paseos y el deporte individual, prevé un proceso de desconfinamiento hasta finales de junio, que levante gradualmente y por fases las restricciones.

Para ello, Sánchez pidió al Congreso prorrogar dos semanas más el estado de alarma, que culmina este sábado a medianoche. "Limitamos la libertad de movimiento, la libertad de reunión, es cierto. Pero lo hacemos para salvar vidas", argumentó.

"Las restricciones irán siendo menos severas, pero seguirá habiendo restricciones y esas restricciones necesitan del estado de alarma", dijo Sánchez, que se aseguró la mayoría con el apoyo del partido centrista Ciudadanos y otros partidos regionales.

Su gestión, sin embargo, fue duramente criticada por los conservadores, la extrema derecha y los independentistas catalanes, que entienden que el gobierno está haciendo un uso abusivo de esta medida excepcional.

"Este estado de alarma tenía sentido al comienzo de la pandemia (...), pero no se puede alargar indefinidamente", aseveró Pablo Casado, líder del conservador Partido Popular, que lo acusó de un "estrepitoso fracaso de gestión" con "chapuzas, improvisaciones y bandazos".

En su intervención, el dirigente socialista también anunció el decreto de un luto nacional cuando el conjunto del país inicie la desescalada, previsiblemente el lunes, y la celebración de un homenaje a las víctimas cuando este proceso haya culminado.