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Joe Biden “recalibra”, según sus palabras, la relación entre Estados Unidos y Arabia Saudí. El presidente de Estados Unidos habló el jueves por primera vez con el rey Salmán de Arabia Saudí, en la antesala de la publicación de un informe de inteligencia sobre el asesinato del periodista saudita Jamal Khashoggi.

La 'luna de miel' de la presidencia de Donald Trump con el príncipe heredero saudita Mohamed bin Salmán, conocido como MBS, parece llegar a su fin. Un mes después de llegar al poder, Joe Biden quiere redefinir la relación de Estados Unidos con Riad. El presidente “no se quedará callado”, dijo la portavoz de la Casa Blanca, “cuando esté preocupado por violaciones de Derechos Humanos por parte de Arabia Saudí; lo dirá alto y claro”.

Un punto de inflexión

Para David Hernández, analista de El Orden Mundial y experto en Medio Oriente y países árabes, esta conversación marca un punto de inflexión en las relaciones Washington-Riad: “Un punto de inflexión que ya se venía vaticinando por las declaraciones de la administración de Estados Unidos en las últimas semanas y durante la campaña electoral, cuando Joe Biden fue muy crítico con la familia real saudí, e incluso los denominó parias. 

La directora de Seguridad Nacional, Avril Haines, ya dijo hace unas semanas frente al Congreso que Estados Unidos no iba a seguir apoyando a Arabia Saudí en la guerra de Yemen. Sin duda alguna es un cambio drástico en las prioridades de Estados Unidos con respecto a Arabia Saudí y pone en una situación mucho más complicada al país y al príncipe Mohamed bin Salmán”, explica al micrófono de Angélica Pérez.

Todo lo contrario, en definitiva, de su predecesor. En 2018, tras el asesinato del periodista Jamal Khashoggi en Turquía, Donald Trump se negó a señalar la responsabilidad del príncipe heredero MBS, y fue hasta decir que le había salvado el pellejo. El primer acto de Biden en ese sentido es la desclasificación de un explosivo informe de la CIA, según el cual MBS aprobó y quizás ordenó el asesinato del periodista.

“Donald Trump siempre ha sido un gran defensor del príncipe MBS y respaldó decididamente la ofensiva militar de Arabia Saudí en Yemen, a pesar de la crisis humanitaria que está generando esa guerra. En un principio también defendió la postura de Arabia Saudí con respecto al bloqueo sobre Qatar y por otro lado, el propio Donald Trump reconoció haber estado retrasando la publicación de ese informe de la CIA, que supuestamente señala al príncipe MBS en el asesinato del periodista Khashoggi”, comenta el analista.

Conversación con el rey

Este jueves, el presidente estadounidense habló por primera vez con el rey Salmán, una conversación que se produce antes de la inminente publicación de dicho informe. Según David Hernández, es importante que Joe Biden haya querido hablar solamente con el rey Salmán y no con el príncipe. 

“El rey tiene 85 años y se rumorea que tiene un estado de salud muy delicado, de hecho, en la práctica quien está ejerciendo el poder real y en materia de política internacional es su hijo el príncipe Mohamed bin Salmán. Donald Trump cuando llamaba a Arabia Saudí, hablaba con el príncipe, no hablaba con el rey. En este sentido Joe Biden lo que hace es romper directamente con la mediación y con la interlocución del príncipe, y esto tiene un efecto muy directo sobre la propia figura de Mohamed bin Salmán, que lo debilita internacionalmente pero también dentro de su propia familia real”.

Durante la conversación telefónica, Biden recalcó el compromiso para “ayudar a Arabia Saudí a defender su territorio frente a los ataques de grupos aliados con Irán”, pero también puso en relieve la “importancia que da Estados Unidos a los Derechos Humanos y al Estado de derecho”, informó la Casa Blanca.

“Joe Biden, y así lo ha dicho, se considera heredero de la estrategia que desarrolló Barak Obama. Una estrategia regional que se centró sobre todo en buscar vías de diálogo y negociación con Irán, que al final dieron como resultado el acuerdo nuclear del que después se retiró Donald Trump. Durante la presidencia de Trump, Arabia Saudí se convirtió en el gran líder de la región y sobre todo estaba apoyada constantemente por Estados Unidos. Sin embargo, Biden decide romper con esa tendencia, independientemente de los intereses de Arabia Saudí”, explica el experto a RFI.

También cabe recordar que Arabia Saudí es el principal comprador de armas de Estados Unidos. “Sin duda alguna las relaciones de Estados Unidos con Arabia Saudí tocan muchos ámbitos pero existen dos elementos que han estado siempre presentes: el petróleo y las armas. De hecho, Donald Trump cuando llega a la Casa Blanca, su primer viaje al extranjero es Arabia Saudí, cuando cierra un cuantioso acuerdo de armamento. 

Las reticencias de la Casa Blanca por vender armas a Arabia Saudí pero también por vender armas a otros países como Emiratos Árabes, se unen a otras iniciativas que están llevando a cabo países como Canadá o países de la Unión Europea, que buscan modificar las relaciones con estos países mientras que no se respetan los Derechos Humanos o mientras que se encuentran involucrados en guerras como la de Yemen. 

"Parece que Joe Biden está decidido a condicionar sus relaciones con Arabia Saudí, un aliado estratégico desde la Segunda Guerra Mundial, a estas cuestiones, a los Derechos Humanos y sobre todo a su participación en este tipo de conflictos”, concluye David Hernández.

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