Escucha esta nota aquí

Les tomó bastante tiempo encontrar las palabras a los líderes saudíes. Un día después de que se anunciara la victoria de Joe Biden en las elecciones de EE.UU., Riad decidió finalmente felicitar al hombre que residirá en la Casa Blanca. Para ese entonces, Biden ya había sido felicitado por muchos países.

"En su mensaje, su alteza real, el príncipe heredero Salman, expresó sus felicitaciones y deseó al señor Biden salud y felicidad", informó la agencia de noticias saudita SPA, y añadió: "Al amistoso pueblo de Estados Unidos, le deseó progreso y prosperidad duraderos".

Una relación estrecha

Sin embargo, lo que resulta interesante es lo que esta declaración amistosa no revela: con la salida del presidente de EE. UU., Donald Trump, Riad pierde un socio poderoso y cercano que lo había protegido pese a las numerosas violaciones de DD. HH. por parte de los sauditas y los bombardeos de civiles en Yemen. El peso estratégico de la relación de Trump con el rey Salman y, en especial, el príncipe heredero Mohammed bin Salman, se refleja en el hecho de que el primer viaje de Trump como presidente de EE. UU. fue precisamente a Arabia Saudita.

Los medios de comunicación saudíes reaccionaron de forma moderada ante la derrota de Trump frente a Biden. En muchas columnas de opinión no se profundizó el tema. El comentarista del periódico panárabe "Asharq al-Awsat" se mostró tranquilo: "Los medios de comunicación anti saudíes tratan de propagar que las relaciones con un presidente estadounidense demócrata serían más difíciles. En mi opinión, ocurrirá exactamente lo contrario".

Según el columnista, el papel de Arabia Saudita es "sumamente importante para promover la estabilidad en la región, así como en todo el mundo islámico". Los recientes atentados de extremistas islámicos en Francia, habrían puesto a su juicio de manifiesto la importancia del liderazgo saudí. En contraste con los estados que deliberadamente aumentan las tensiones, Riad es un socio fiable, aseguró.

Riad "tiene más que perder” con Biden

Günter Meyer, director del Centro de Investigación sobre el Mundo Árabe de la Universidad de Maguncia, difiere: "Arabia Saudita se ha tardado mucho en sus felicitaciones, sobre todo porque tiene más que perder con el cambio de presidente que cualquier otro Estado árabe. En el período previo a las elecciones, Biden ya había dicho que ‘repensaría' su relación con Arabia Saudita. Ese anuncio suele implicar cambios profundos", afirmó el experto.

Según Meyer, estos cambios podrían afectar especialmente al príncipe heredero: "Trump había descrito a Bin Salman como su 'amigo' y por eso lo protegió", subrayó. El experto se refiere al asesinato del periodista disidente Jamal Khashoggi en Estambul en 2018, en el que, además de la ONU, incluso la CIA supone que el principe estaría involucrado. Trump siempre bloqueó las demandas del Congreso de EE.UU. para llevar a la justicia a Mohammed bin Salman.

En general, el investigador espera que la nueva administración estadounidense vuelva a aludir con más vigor el tema de los derechos humanos: "En Arabia Saudita, los derechos humanos son violados diariamente. Las mujeres que defienden los derechos humanos también son encarceladas y condenadas a largas penas de prisión. Es probable que Biden sea considerablemente menos tolerante con estas prácticas que Trump", agregó Meyer.

Críticas por la guerra del Yemen

En cualquier caso, con el resultado de las elecciones en EE. UU., podría también aumentar la presión política, por ejemplo, en Yemen. Allí, Arabia Saudita, ha estado librando una guerra durante más de cinco años que ha costado decenas de miles de vidas y que ha obligado a millones de habitantes del país a huir. En el país se desató una hambruna y una epidemia de cólera.

Las consecuencias de esta crisis humanitaria han llevado varias veces al Senado estadounidense a exigir que se detenga el apoyo a Arabia Saudita y que se ponga fin a la venta de armas a ese país. Trump ignoró esa demanda con decretos especiales. "Bajo el mandato de Biden, esta demanda debería ser ahora mucho más fácil de cumplir", añadió Günter Meyer.

El conflicto con Irán

Los expertos esperan que la nueva administración de EE.UU. también adopte una nueva postura hacia Irán, el mayor rival de Arabia Saudita en la región. Donald Trump se retiró del acuerdo nuclear y ejerció la máxima presión sobre Teherán mediante sanciones, pero Joe Biden ya ha dado a entender que podría reintegrarse al tratado nuclear.

Sin embargo, no está claro si podrá contribuir a distender las relaciones entre Riad y Teherán si vuelve a aplicar una política hacia Irán como la de Barack Obama. También es posible que los líderes de Riad se opongan a cualquier nuevo aumento del poder de Irán. El Gobierno israelí de Benjamin Netanyahu podría ser una especie de socio natural para seguir ese rumbo.