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El primer ministro británico Boris Johnson busca aliviar las divisiones en una gira por los territorios arrebatados el jueves a los Laboristas, tras las elecciones legislativas que le acreditaron con una gran mayoría en el Parlamento.

Los conservadores consiguieron 365 escaños (+48) de los 650 de Westminster gracias al voto de circunscripciones obreras favorables desde hace años a los laboristas pero partidarias del Brexit, como el caso de Sedgefield, bastión del ex primer ministro laborista Tony Blair, a donde viajó Johnson ayer.

“Imagino a los electores con sus bolígrafos, dudosos ante las papeletas de voto, antes de poner una cruz en la casilla ‘Conservadores’”, narró Johnson en un discurso en un club local de críquet ante una muchedumbre de partidarios y algunos de sus nuevos diputados. 

“Se que la gente ha roto con tradiciones de voto ancladas desde hace generaciones al sufragar por nosotros”, agregó, prometiendo a los electores “devolver la confianza” que han depositado en él.

Según él, su victoria procede de la “decisión irrefutable, irresistible e incontestable” de los británicos de por fin “llevar a cabo el Brexit” el 31 de enero, gran mantra de su campaña. 

Tras más de tres años de tormentos, tras el referéndum de 2016, el líder conservador juega desde el anuncio de los resultados la carta de la reunificación. (AFP)