Escucha esta nota aquí

El volante polaco Jakub Blaszczykowski, quien, hoy se ha enfrentado al Portugal de Cristiano Ronaldo, por los cuartos de final de la Eurocopa de Francia superó, mediante el deporte, el peor trauma de su vida. 

En 1996 y con su hermano mayor Dawid, la figura de la Fiorentina presenció una discusión entre sus padres que terminó con la madre, Anne Brzeczek, apuñalada de muerte por Zygmunt, el jefe de familia, quien luego sería condenado a 15 años de prisión.

“Durante mucho tiempo, cuando se sentaba a la mesa con el tenedor y el cuchillo, decía que el cuchillo sería para su padre cuando saliera de la cárcel”, explicaba Felicja Brzeczek, la abuela de Kuba (diminutivo polaco para Jakub), quien lo crió junto a Dawid. Al final, los hermanos Blaszczykowski jamás volverían a ver a Zygmunt, pero asistirían a su funeral, luego que la cirrosis hepática terminara con su vida, relata en el diario La Tercera.

Desde niño, El Pequeño Figo (como lo bautiziaría el legendario Zbigniew Boniek) comenzó a destacar en el fútbol, pese a que su estatura es baja para el promedio polaco (mide 1,75 y es uno de los ‘enanos’ del plantel, junto a Karol Linetty, Krzysztof Maczynski y Slawomir Peszko). El mérito de su progreso se los debe a la abuela y al tío Jerzy Brzeczek, ex capitán de la selección nacional y medalla de oro en Barcelona ’92, quien lo llevó a a prueba en el Raków Czstochowa, el club de la ciudad más importante de la región donde nació Kuba.

Ahora, cada vez que anota un gol, alza dos dedos al cielo para dedicarle el tanto a su madre. Y ya lo ha hechos en dos ocasiones en la presente Eurocopa (ante Ucrania, en fase grupal, y contra Suiza, en octavos de final).

El jugador se ha referido a esta tragedia en un libro autobiográfico (publicado hace un mes) y también en varias entrevistas. “La experiencia me sacudió. Todas las emociones las tenía muy adentro. No las podía sacar. Era difícil con esos recuerdos en la cabeza. Solo cuando estás preparado para aceptarlo, puedes dar un paso hacia adelante”, dijo al diario alemán Die Welt. “A los 11 años tuve que madurar y empezar a pensar diferente. No es fácil de pronto perder a los padres cuando se tiene 11 años”, dice en esa nota.

Luego vendrían los éxitos en el Borussia Dortmund, con la colonia polaca que integró con Lukasz Piszczek y Robert Lewandowski, hoy nuevamente compañeros en una ilusionada Polonia, por los cuartos de final de la Euro.