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Un australiano fue condenado a muerte en China por tráfico de drogas, un veredicto que puede recrudecer las tensiones diplomáticas ya existentes entre Pekín y Canberra.

Identificado por la prensa australiana como Cam Gillespie, el hombre fue condenado el miércoles a la pena capital en Cantón (sureste), según un aviso publicado en la página web del tribunal de la ciudad, que no ofrece más detalles que el nombre en grafía china y la nacionalidad.

Según la prensa china, el australiano fue detenido en el aeropuerto de Cantón en diciembre de 2013 con más de 7,5 kilos de metanfetaminas en su equipaje.

El ministerio australiano de Relaciones Exteriores dijo estar "profundamente entristecido" por el veredicto y recordó la oposición de Australia a la pena de muerte.

China es el principal socio comercial de Australia que recibe a muchos estudiantes y turistas chinos.

Pero sus relaciones se han tensado con la demanda de Canberra de realizar una investigación independiente sobre la gestión de Pekín de la crisis del nuevo coronavirus, surgido en diciembre en China, lo que provocó la furia de las autoridades chinas.

En lo que parece una represalia, Pekín restringió las importaciones de carne de vacuno, ha impuesto aranceles a la cebada y publicó un aviso a los viajeros que vayan a Australia, alertándolos de racismo contra los asiáticos vinculado al coronavirus.

El primer ministro australiano Scott Morrison tildó de "mentiras" estas alegaciones y dijo que no cederá a las "amenazas".