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El Tribunal Supremo israelí dio luz verde este miércoles al acuerdo de gobierno de unión entre el primer ministro Benjamín Netanyahu y su exrival en las elecciones Benny Gantz, cuyo ejecutivo prestará juramento el 13 de mayo, poniendo fin a la crisis política más larga de la historia de Israel.

Israel verá la luz al final de una crisis política que se prolonga desde 2018, con tres elecciones que no habían logrado hasta ahora designar un gobierno.

El Tribunal Supremo, al que recurrieron una parte de la oposición y ONG, tenía que pronunciarse sobre la legalidad del acuerdo de gobierno y sobre la posibilidad de que Nentanyahu pueda dirigir el país pese a su inculpación por corrupción.

La máxima instancia judicial rechazó, por "unanimidad" de sus 11 jueces, el conjunto de demandas contra el acuerdo que estaba siendo debatido en la Knesset, el Parlamento israelí.

"No hemos encontrado ninguna razón legal que impida la formación de un gobierno por el primer ministro Netanyahu (...) pero esta conclusión a la que hemos llegado no disminuye en nada la gravedad de los cargos contra el primer ministro Netanyahu", indicaron los jueces.

Este acuerdo para formar un gobierno "de unión y de urgencia" prevé mantener al primer ministro Benjamin Netanyahu en el puesto durante 18 meses, al que luego lo sustituiría Benny Gantz por un periodo equivalente.

También incluye presentar un programa para preparar la anexión de partes de Cisjordania, ocupada por Israel.

Los dos dirigentes ni siquiera esperaron a la fumata blanca para anunciar que el próximo 13 de mayo el nuevo Gobierno prestará juramento y pondrá fin a 16 meses de una saga política sin precedentes.