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Nuestra expectativa es que Mike Pence tendrá un buen debate. Ha tenido éxito en otros debates y tuvo su propio programa de radio, así que no le subestimamos”, dijo una asesora de la campaña presidencial de Biden, Symone Sanders, durante una rueda de prensa telefónica horas antes del debate.

Debido al temperamento calmado del vicepresidente, la campaña demócrata no cree que vaya a interrumpir constantemente a Kamala Harris, como hizo Trump con Biden la semana pasada en su debate en Cleveland (Ohio). 

Pero por mucho que (Pence) se exprese con confianza, lo que expresará serán mentiras y distorsiones, opinó Sanders, quien matizó que Harris no se dedicará a verificar la información que cite su rival, sino que se concentrará en dirigirse al pueblo estadounidense.

Debatir como mujer afroamericana

El debate se está realizando en este momento (22:00) en Salt Lake City (Utah). Harris hará historia al convertirse en la primera mujer afroamericana y la primera persona de origen asiático, que participa en un debate vicepresidencial en la historia de Estados Unidos.

Sus aliados son conscientes de que tendrá que lidiar con los sesgos que, a menudo, afectan a las mujeres políticas y, además, con los derivados de su raza, pero aseguran no estar preocupados. No hay nada que esta mujer no haya enfrentado antes, en el sentido del racismo, la xenofobia o el machismo, y no lo haya superado de una forma extraordinaria, afirmó en la misma rueda de prensa el senador demócrata Cory Booker.

La campaña de reelección de Trump y la Casa Blanca han dado pocos detalles sobre la preparación de Pence para el debate, pero la cadena NBC News asegura que el vicepresidente se ha entrenado para rebatir a Harris sin que se perciba como que la está atacando de una forma machista.

Altas medidas de prevención del contagio

El debate se desarrollará con medidas extraordinarias para prevenir el contagio de Covid-19, después de que Trump diera positivo por coronavirus apenas dos días después de participar en su cara a cara con Biden.

Harris y Pence debatirán divididos por una barrera de plexiglás -una medida a la que la campaña del republicano se opuso, pero finalmente accedió-, y desde podios situados a una distancia de 12 pies (unos 3,7 metros), una separación superior a la que tuvieron Trump y Biden.