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La "abuelita Wong" pasó 14 meses detenida en China por participar en las manifestaciones prodemocracia de Hong Kong en 2019, pero aún así este lunes volvió a protestar cerca de un tribunal en el que comparecían decenas de opositores.

"Hoy no se trata únicamente de apoyar a las 47 personas detenidas", declaró a la AFP Alexandra Wong. "Tenemos que salir de nuevo, decirle al mundo entero que seguiremos luchando por la libertad, la democracia y la justicia", afirmó la activista de 64 años.

La concentración, a la que asistieron centenares de personas, fue la más importante en meses y tuvo lugar cerca del tribunal de Kowloon, en la excolonia británica.

Hong Kong fue escenario de un importante movimiento prodemocracia en 2019 pero el año pasado las autoridades consiguieron asfixiarlo, prohibiendo cualquier concentración pública, una medida que justificaron con la pandemia de coronavirus y la ley de seguridad nacional, muy restrictiva.

El lunes, cientos de personas hicieron fila para asistir a la comparecencia de los opositores inculpados de subversión, uno de los delitos contemplados por la ley de seguridad nacional que Pekín impuso el pasado junio en el territorio semiautónomo.

Determinación

Algunos no dudaron en vociferar lemas prodemocracia y muchos pidieron darle la mano a Wong y hacerse fotos con la militante, que ha adquirido una cierta notoriedad.

Apodada "abuelita Wong", la activista no tardó en convertirse en uno de los rostros de la movilización de junio de 2019.

Se la podía ver en casi todas las concentraciones, enarbolando la bandera británica, hasta agosto de 2019, cuando viajó a Shenzhen, en China continental, y desapareció.

No se supo de ella, hasta que catorce meses después volvió a la escena pública, en Hong Kong, y explicó que había estado detenida todo ese tiempo.

El lunes, pretendía mostrar que su determinación permanecía intacta y que ahora prevé, más que nunca, continuar su combate por la democracia.

Mientras esperaba a entrar en el tribunal, desplegó una inmensa bandera británica y ondeó pancartas que rezaban "Luchemos por la libertad" y "Sigamos al lado de HK".

"Aunque me muera o me encarcelen de por vida, espero que la gente no abandone" la causa por la libertad, afirmó.

Lemas, canciones y libros 

Algunos de los presentes llevaban paraguas amarillos, un símbolo del movimiento prodemocracia, que despuntaban entre la multitud, que coreaba: "Liberen Hong Kong, la revolución de nuestro tiempo", lemas que fueron ilegalizados.

Otros hacían el saludo de los tres dedos, un símbolo de resistencia copiado de la película "Los juegos del hambre", muy utilizado en Birmania y en Tailandia.

Por los altavoces portátiles resonaban canciones comprometidas y a los pies de un altar improvisado se iban acumulando las fotos de los activistas detenidos. Otros, en lugar de cantar o corear lemas, leían obras políticas.

Varios alumnos de una escuela que domina sobre el recinto de la corte, en lo alto, gritaron en un momento dado: "¡Añadan aceite!", una expresión muy utilizada en Hong Kong para apoyar o animar a alguien.

Entre los que hacían fila, dos hombres se presentaron como amigos del consejero de distrito Lee Yue-shun, uno de los inculpados de subversión.

Ambos pidieron guardar el anonimato, y uno tachó las acusaciones de "aterradoras" y "muy repentinas".

"Más que nada, estoy enfadado", declaró el otro. "Esta ciudad no es justa. La policía tiene armas y no hace más que intimidar a la gente".

Cary Lo Chun-yo, un consejero de distrito del Partido Demócrata, la formación más importante de la oposición, afirmó que había acudido al tribunal para mostrar su apoyo a sus cuatro compañeros procesados.

"Juntos, debemos permanecer fuertes", declaró a la AFP.

"Tenemos que prepararnos a que esas 47 personas detenidas no salgan de prisión rápidamente. Pero tenemos que mirar al futuro y concentrarnos en lo que podemos hacer desde fuera".


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