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Unos 200 países reunidos en la COP26 adoptaron el sábado el "Pacto de Glasgow" para acelerar la lucha contra el cambio climático y esbozar las bases de su futura financiación, pero sin garantizar el objetivo de limitar el calentamiento global +1,5 ºC.

La aprobación final del texto, al término de dos semanas de duras negociaciones, se selló con un martillazo de Alok Sharma, el presidente británico de las negociaciones.

La aprobación del acuerdo quedó deslucida por la oposición de último minuto de India y China a un párrafo sobre la necesidad de eliminar la dependencia del carbón, y para acabar con los subsidios a los combustibles fósiles.

Con 24 horas de retraso sobre la agenda, la COP26 aprobó un texto que abre el paso a consultas formales para crear fondos de financiación y para estudiar posteriormente los daños y pérdidas de los países más vulnerables.

El documento no contiene fechas exactas, ni montos. "Lo que este texto está intentando hacer es tapar agujeros y echar a andar un proceso", en especial en el tema de las finanzas para adaptación a los efectos del cambio climático, es decir para prepararse ante lo que viene, explicó Helen Mountford, del World Resources Institute.

"Es tímido, es débil y el objetivo de 1,5ºC apenas sigue vivo, pero se manda una señal de que la era del carbón está acabando. Y eso es importante", reaccionó por su parte Jennifer Morgan, directora ejecutiva de Greenpeace.

Aspectos controvertidos -
El pacto "urge a los países desarrollados a duplicar como mínimo sus contribuciones colectivas para la adaptación de los países en desarrollo, en base a los niveles de 2019, de aquí a 2025".

Los bancos multilaterales deberán colaborar en la tarea, y el texto también pide "políticas innovadoras" para atraer los capitales privados.

Pero los países ricos no han podido regularizar los 100.000 millones de dólares anuales que supuestamente tenían que recibir los países vulnerables desde 2020. Y esa cifra era tan solo una base.

El texto reconoce y "lamenta profundamente" esa situación, que urge remediar de aquí a 2025.

Los países en desarrollo quieren que el dinero que vayan a recibir a partir de ahora sea, en líneas generales, repartido a partes iguales en mitigar el cambio climático (reducir las emisiones de gases de efecto invernadero) y en adaptarse a lo que se viene (por ejemplo, mediante presas, diques en las costas, etc).

"Por primera vez se acordó un objetivo de financiación para la adaptación", se felicitó Gabriela Bucher, de Oxfam.


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