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El canto de las cigarras envuelve el bosque de pinos silvestres que exhala aromas de lavanda y tomillo. Ningún rastro del hombre, o casi. La reserva de Grand Barry, al sudeste de Francia, busca restituir a la naturaleza su carácter salvaje, siguiendo una tendencia creciente en Europa.

Esta reserva privada de 100 hectáreas, situada en Drome, pertenece a la Asociación para la Protección de Animales Salvajes (ASPAS), una oenegé francesa que adquiere espacios naturales, bosques, lagos, páramos, para transformarlos en "reserva de vida salvaje". Un enfoque que se inscribe en el concepto de "rewilding" o "resalvajización", "retorno a la naturaleza salvaje", originario de Estados Unidos.

"No hay casi ningún territorio sobre la Tierra que no haya sido afectado por el hombre", asegura Zoltan Kun, de la Frankfurt Zoological Society. Según los expertos en biodiversidad de la ONU (IPBES), un 75% del medio ambiente terrestre y un 66% del marítimo están actualmente degradados. Como resultado de esto, un millón de especies animales y vegetales están en peligro de desaparecer, muchas de ellas en las próximas décadas.  

Frente a este hecho alarmante, científicos y oenegés quieren promover la resalvajización para luchar contra la pérdida de la biodiversidad. 

Este enfoque "consiste en restaurar los ecosistemas que funcionan sin intervención del hombre", resume Kun, con las cadenas alimentarias completas, desde el insecto hasta los pequeños mamíferos, pasando por los grandes herbívoros salvajes, carnívoros y rapaces.    

Para permitir su retorno "es posible proceder a las reintroducciones, pero muchas veces alcanza con dejar que estas especies se propaguen naturalmente", explica Henrique Miguel Pereira, biologista en el Centro Alemán de Investigación Integrativa de la Biodiversidad (iDiv) en Leipzig.

También es esencial "promover la relación entre los ecosistemas" para que las especies puedan desplazarse y encontrarse con sus congéneres, sacando las represas en los ríos o creando pasos para cruzar caminos, agrega el experto de IPBES.

Implica también aceptar, de forma mesurada, los riesgos naturales como los incendios y las inundaciones. 

Activo contra el cambio climático

En la práctica, la resalvajización se presenta bajo diferentes formas, con una reducción más o menos fuerte de la huella humana en función de los proyectos y los territorios.

El macizo boscoso de Grand Barry, dominado por una cresta rocosa, se guía por el principio de libre evolución. Alberga rebecos, ciervos, tejones, armiños, reptiles, orquídeas. En el cielo, un águila real divide, cual avión de combate, los aires que comparte con el halcón peregrino o el halcón europeo.

"Es un lugar de naturaleza común con algunas diferencias", resume Clément Roche, coordinador de reservas de la ASPAS. Todas ellas son gestionadas a través de una carta que prohíbe la caza, la explotación forestal, la pesca, la agricultura y la cría, la recolección y los vehículos a motor.

"Autorizamos la caminata sobre los senderos señalizados", indica Roche, mientras que muestra discretos carteles sobre los árboles. "El hombre pasa sin dejar huellas", agrega. Ese nivel de protección se encuentra entre los más altos definidos por la Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza (UICN) sobre los parques nacionales.

La flora queda librada a sí misma, salvo en caso de riesgo. "Cuando se cae un árbol, lo dejamos", salvo que haya algún peligro, dice Roche, mostrando un tronco caído en el sendero.

"Estamos en proceso de recrear los bosques primarios del mañana", espera Madline Rubin, directora de la ASPAS. 

El "rewilding" es también un aliado en la lucha contra el cambio climático, indica Gilles Rayé, profesor de ciencias naturales, tomando como ejemplo los bosques. "Conviene dejar libremente la evolución y ver qué especies resisten mejor. Cuando se las selecciona, se hace una especie de juego de póquer".

Miedo de los criadores 

Si bien los proyectos se multiplican en Europa, la resalvajización encuentra resistencias. "Muchas personas piensan que la naturaleza necesita ser guiada", explica Pereira, algo que considera un "sinsentido", dado que ella existe desde antes que los seres humanos y los sobrevivirá.

Francia es un ejemplo, con la bulliciosa oposición de ciertos criadores, agricultores y autoridades locales a la presencia de animales como lobos y osos, considerados incompatibles con la cría, pero también de buitres y otros zorros hasta en áreas naturales protegidas.

"Si el hombre no se ocupa del bosque, este se sofoca", defiende Alain Jeune, alcalde de la comuna de Vesc (Drome), quien se opone a un proyecto de reserva de ASPAS.

"Esto va a perturbar las actividades económicas tradicionales y de entretenimiento" como la caza, se preocupa Rémi Gandy, presidente de la Federación de caza de Drome y agrega que "hay que tener en cuenta a los actores rurales".

En una de sus reservas, que comprende dos lagos en el Ródano, ASPAS encuentra dificultades a la hora de hacer respetar la prohibición de cazar. 

Una economía basada en la naturaleza 

En Francia los parques nacionales fueron creados para proteger los espacios naturales excepcionales "de los que el hombre es una parte importante" y para permitir "el acceso y el asombro de las personas", explica Pierre Commenville, director del parque nacional de Ecrins.

Para él, la resalvajización "debería ser un tema abierto al debate público".

Para que funcione lo mejor posible, hay que "evitar los conflictos entre las personas y la vida silvestre", insiste Frans Schepers, director de Rewilding Europe.

Esa oenegé gestiona ocho proyectos en distintos países, desde Portugal a Rumanía, pasando por Suecia. Para involucrar mejor a las poblaciones locales, es necesario "desarrollar una economía basada en la naturaleza, en las fuentes de ingresos", agrega.

"Identificamos a los emprendedores locales que están interesados y podemos ayudarlos con el marketing y las ventas", especialmente a través de préstamos, explica.

Las regiones afectadas sufren a menudo la desertificación rural. Para sus partidarios, la reconstrucción permite gestionar estos espacios a menor costo. Podemos "crear una nueva identidad y un nuevo orgullo para estas regiones", asegura Schepers.