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Las nuevas muertes por el nuevo coronavirus en Irán, Japón y Corea del Sur alimentaban este martes el miedo a una pandemia mundial, a medida que la enfermedad llega a países pobres y con pocos recursos sanitarios.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró que la epidemia se ha estancado en China, donde murieron más de 2.600 personas y hay 77.000 infectados.

Pero la situación ha empeorado fuera de China, con 2.700 casos y 40 muertos en todo el mundo, lo que ha llevado a restringir viajes, cancelar partidos de fútbol y aislar zonas enteras para evitar contagios.

Corea del Sur, Italia e Irán registraron un drástico aumento en las infecciones y las muertes por el coronavirus, mientras que varios países de Oriente Medio anunciaron sus primeros casos.

El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, insistió que el virus todavía se puede contener y elogió las drásticas medidas tomadas en China, con la puesta en cuarentena de grandes ciudades. "Por el momento no estamos presenciando una propagación mundial incontenible de este virus ni muertes a gran escala", dijo Tedros a la prensa el lunes en Ginebra.

 Sin embargo, añadió que los países tienen que hacer lo máximo posible para prepararse para "una posible pandemia", un término que describe una enfermedad que se propagan por varios países.

Estados Unidos, donde hay 53 casos, tiene previsto invertir 2.500 millones de dólares contra la enfermedad, indicaron medios locales. 

Irán se ha convertido en uno de los centros del coronavirus, con 15 fallecidos hasta el martes. El país lucha por contener la enfermedad desde la semana pasada, cuando anunció los primeros dos muertos en Qom, un centro de peregrinación al que acuden muchos extranjeros.

Hasta ahora Irán, donde el martes llegará un equipo de la OMS, confirmó 61 contagios, con lo que su tasa de mortalidad es la más alta del mundo, y se cree que podría haber más víctimas.

 Varios países vecinos han bloqueado las entradas desde Irán pero el virus ya llegó a Afganistán y a otros países de la región. La OMS advirtió que los países con escasas infraestructuras sanitarias son los que tienen más riesgo.

Situación "grave" en Corea del Sur

En Corea del Sur, el presidente Moon Jae-in advirtió que el brote es "muy grave", con 10 muertos hasta ahora y un número de infecciones cercano a mil, el más alto fuera de China, y se cancelaron conciertos de estrellas del K-pop o eventos deportivos como el mundial de tenis de mesa.

El parlamento surcoreano estaba cerrado el martes para desinfectarlo tras la confirmación de la muerte de una persona que la semana pasada acudió a una reunión.

Más del 80% de las infecciones se situaron alrededor de Daegu, la cuarta ciudad más grande del país, donde las calles llevan días vacías y se ve gente haciendo largas colas para comprar máscaras.

La mayoría de infecciones están relacionadas con la iglesia Shincheonji, acusada por sus detractores de ser una secta. El centro de control de enfermedades estadounidenses pidió a sus ciudadanos que eviten los viajes "no esenciales" a Corea del Sur.

En Japón murió un cuarto pasajero del "Diamond Princess", un crucero bloqueado desde hace días con 700 personas que dieron positivo por coronavirus. La víctima era un hombre de unos 80 años. 

Las infecciones también se han disparado en territorio japonés, con al menos 160 casos y un muerto. El gobierno amplió el número de hospitales que pueden recibir pacientes y pidió a la gente con síntomas moderados que se quede en casa.

Por su parte, el ministro japonés de Sanidad, Katsunobu Kato, pidió a las empresas que "dejen a la gente quedarse lejos de las oficinas y aliente el teletrabajo".

Italia, con siete fallecidos y más de 200 casos, confinó once ciudades y ordenó que varios partidos de primera división se jueguen a puerta cerrada. El primer ministro Giuseppe Conte dijo que los residentes podrían vivir semanas confinados.

En China se registraron 508 nuevos casos, pero solo nueve en la provincia de Hubei, el epicentro de la epidemia.  En todo el país han muerto ya 2.663 personas hasta el martes, con 71 muertos en las últimas 24 horas, la menor cifra en casi tres semanas.

 El freno del contagio está permitiendo al gigante asiático retomar la actividad, con el tráfico cada vez más denso y fábricas que vuelven a abrir.